Soñé…

Anoche soñé que estabas aquí,  me vi cuando era joven; usaba un pequeño vestido vaporoso, era hermosa y feliz porque me amabas y yo a tí…me acordé del aroma de la playa y la espuma del mar, de los días en los que no importaba otra cosa…

La realidad nos alcanzó de pronto y entonces los castillos se derrumbaron, yo me quedé con mis vestidos de playa colgados en el clóset y mi corazón escondido en un baúl de acero.

Anoche soñé que estabas aquí, te vi cuando eras joven y menos triste o al menos, tu tristeza era más joven y menos pesada, al menos tus ojos destellaban luz y te resultaba más fácil disfrutar de los pequeños detalles.

La realidad llegó y nunca más se fue, crecimos, o al menos yo tuve que crecer… y mi corazón ya no sirvió de mucho, se averió y no he podido repararlo, ya no quiero repararlo, prefiero dejarlo guardado en el baúl de acero, en el mismo cuarto donde se encuentra el clóset con mis hermosos vestidos de juventud.

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Un tico, un moreliano y un llanero

Curiosa es la vida y extraños son la mente y el corazón. Yo tenía 21 años, cuando viajé a estudiar a Puebla y sin duda debo decir que en retrospectiva, esa fue una de las mejores épocas de mi vida (no cuento por supuesto la llegada de Adrián, ese es asunto aparte).

Yo llegué a Puebla un domingo 2 de agosto de 1998, pasé la noche en la casa de doña Isa, que iba a ser mi hogar hasta diciembre, cuando terminara el diplomado que iba a estudiar en compañía de otras 30 personas, entre ellos, Chavita, mi compañero de trabajo.

Un par de días atrás comenzó a  llegar gente, así que no éramos los primeros, pero tampoco los últimos; la casa de Chavita sería otra, la casa de la hija de doña Isa y tendría dos compañeros más, a quienes conocí el lunes temprano porque todos nos reuníamos a comer en “mi” casa.

Yo estaba sentada a la mesa, muy concentrada escribiendo cartas para mis amigas de Chihuahua, contándoles de mi llegada y de cómo parecía marchar todo (excelente).

Ya en la madrugada había conocido a mi compañera de cuarto Macarena, con quien platiqué toooooooda la noche, al día siguiente ella se levantó un poco más tarde porque tenía al menos unas 72 horas sin dormir por su larga travesía desde la región más lejana de Chile; llegó con su guitarra a la espalda y una gran maleta de “mochilera”, no desempacó, sólo se alistó para dormir, aunque no dormimos, charlamos y charlamos y a mi me encantaba escuchar su acento y su educación para hablar.

Casi al medio día, me encontraba a la cabeza de la mesa, a un brazo de distancia se encontraba la puerta principal de la casa y un metro más lejos, la cocina, por donde estaba la puerta de servicio, si alguien entraba por ahí, primero tenía que salir de la cocina para verle.

Así que luego de Macarena, mi segundo encuentro fue el de mi gran amigo, con quien por cierto he perdido todo el contacto, el Gran Chamán, Leoncio; no existe, entre mis 30 compañeros, una persona cuyo primer recuerdo tenga más presente, quizá porque su rostro fue el único que vi solo por primera vez,  aunque llegó junto con Chava y Juan Carlos, quienes eran compañeros en la casa de la hija de doña Isa; él entró primero, su rostro dibujó una grandísima sonrisa cuando levanté el rostro para ver a quienes correspondían las voces que escuchaba desde el comedor; alto, muy alto, delgado y moreno, con un gran par de entradas en su cabello crespo y un par de ojos obscuros muy brillantes, como los de un niño.

 La verdad es que no recuerdo si seguí escribiendo y me preguntó qué hacía o dejé de escribir y me preguntó qué hacía, pero sí recuerdo muchísimas cosas que me hubiera gustado atesorar con más fuerza, quizá porque entonces, al ser más joven, no compredía muy bien lo que iban a valer esos recuerdos para mí.

Era mi compañero en los viajes que hacíamos, él tenía un cuatro y empezó a enseñarme a tocarlo, él lo hacía magníficamente y yo sólo lastimaba los oídos de mis compañeros que buscaban dormir un poco mientras nos trasladaban de una ciudad a otra; luego, cuando me daba cuenta, mejor me ponía a gritar, a mi me divertía ver los rostros de mis compañeros, todos mayores que yo, mientras vociferaba “al ritmo” de alguna canción.

Hoy, aquellos días que se quedaron el recuerdo, me dejan un buen sabor de boca; aunque quizá, si me hubiera tocado vivirlos con la experiencia y la edad que tengo, es posible que todo hubiera marchado por otro lado.

Quizá si la Martha de entonces hubiera sido la Furia de hoy, sé que hubiera sido menos superficial (y no porque hoy sea muy profunda) y en lugar de sentir mariposas por otros, las hubiera sentido por el Gran Chamán, con su corazón de oro y su delicadeza para tratar a la gente, con su atropellado acento llanero y su estupendo talento para tocar el cuatro, pero también es muy posible que en lugar de Strudell, a mi vida hubieran llegado un par de hermosas niñas, con profundos ojos obscuros y acento llanero.

Nadie lo sabe, tal vez si entonces hubiera sido la de hoy, no me hubiera fijado ni en el tico ni en el moreliano, los que por cierto no me hacían caso, dicho sea de paso, pero cuando una es joven es más tonta, se deba llevar por otras cuestiones y a veces se ciega ante lo que suele ser más profundo y duradero y entonces algo me hace pensar que el destino existe aunque uno tiene la opción de modificarlo porque tenemos la capacidad de tomar decisiones por nosotros mismos y entonces, el hecho de haber visto en el Gran Chamán a un compañero romántico hubiera cambiado mi vida radicalmente y justo en estos momento, yo no estaría escribiendo desde aquí…

Hoy, no me arrepiento, pero sí me pregnto ¿qué si… ?  La vida es misteriosa, maravillosa, intrínseca y terrible…

Sin embargo, yo guardaré en mi corazón, aquella primera imagen, aquella primera sonrisa… y aunque ya pasaron más de 12 años, en mi corazón, mi amigo Leo, siempre será, con su cuatro entre las manos, el Gran Chamán.

Inconsistencia 2. Colita de cerdo…

Harry Potter y la piedra filosofal.

Hagrid entra en aquel sitio de descanso alejado al que Vernon lleva a su familia para evitar que las cartas de aceptación a Howgarts para Harry sigan llegando.

Saluda a Harry, le da un pastel de regalo y prende el fuego de la chimenea; Harry le pregunta quién es y Hagrid le explica todo lo que debe saber para tomar la decisión de entrar al colegio o de quedarse con sus tíos…Dudly, el primo de Harry se empieza a comer el pastel de Harry y entonces el semigigante le “proporciona” una colita de cerdo, aquello provoca un alboroto y entonces Hagrid le pide al pequeño mago que no comente nada porque no tiene permitido hacer magia.

Sin embargo, en El prisionero de Azkaban, Harry infla a la tía de su primo Dudly y en La orden del fénix, Harry conjura el encantamiento patronus para evitar que los dementores los maten.

La inconsistencia es que el ministerio de magia se da cuenta de los conjuros de Harry, pero no se dan cuenta del hechizo de Hagrid.

Y bueno, de acuerdo con el decreto contra la restricción de la magia en menores, tampoco Hermiones tendría porque haber reparado los lentes de Harry, en dos ocasiones, dado que en ambas ocasiones se encontraba fuera del colegio.  

No mata pero incomoda…

Hace tiempo una persona le dijo de mí a otra: “ah, sí, ella se la pasa peleándose con todo el mundo” y mi primera reacción fue: noooooooooooooo, mentiraaaaaaaaaaaaaaa…yo no me la paso peleándome con todo el mundo…¡¡falaz!!

Después pasó el tiempo y ya estaba yo peleada no sólo con la que dijo eso de mí sino con la que lo escuchó y entonces vino mi etapa guerrosa (que no guerrera) y pensé: Si es cierto, me peleo con todo el mundo…¡Y QUÉ!

Pero no es tan simple, al menos no para mí y no como lo dijera aquella persona; no ando por ahí caminando viendo a ver a quién le busco bronca, cierto, mi naturaleza no es conciliadora, pero la verdad es que nunca lo ha sido y si bien a veces es bueno intentar el camino de la serenidad, también es cierto que lo que esa persona no sabe de mí es que me peleo con quien debo pelearme; esa persona se olvida que mientras todo el mundo se la pasaba bobeando (incluída ella) en clase, escribiéndose recaditos, contándose por mensajito todos los detalles poco interesantes de su vida y mientras Palomilla se devoraba los libros como si fuera aspiradora; junto conmigo, mi querido compañero Iván y todo su grupo de amigos (Mónica, Rocío y Bere) nos la pasábamos discutiendo con los profesores, porque el debate es algo que enriquece y no algo que deba asustarnos, no era pelea, aunque muchos no saben distinguir la fina diferencia.

Y en mi vida laboral es exactamente lo mismo, quizá sea cierto que por mis huesos y mi sangre, la genética me empuje a ser un poco (o mucho) irreverente, pero yo no lo veo así, yo más bien entiendo que algo que a mucha gente le da miedo a mí no; como el hecho de estar en desacuerdo con mi jefe por tal o cual causa, al menos mi jefe sabrá que soy sincera, al menos sabrá qué esperar de mí porque no me guardo mis opiniones, salvo que esa sea la instrucción; sin embargo, una de mis políticas de trabajo siempre ha sido (y sin proponérmelo) dejar claro el momento en el que no estoy de acuerdo, pero sobre todo dejar claras las causas, porque a veces nos toca ser los ojos y oídos de nuestros jefes y esa es una gran responsabilidad.

¿Que si me peleo? Si, cuando es necesario enseñar los dientes y las garras, lo hago, porque no soy de las que prefiere conformarse sólo para que no vayan a decir de mí que me gustar armar bronca.

Así que mi conclusión para esta reflexión es: Sí, me peleo con todo el mundo…y no faltará (no ha faltado) quien sea benévolo conmigo tratándo de regalarme un consejo como revelándome algo que no sé: vivimos en un lugar lleno de gente y siempre vas a necesitar de los demás y no puedes pasarte la vida enojada con todo el mundo.

Mi respuesta a eso será: No estoy enojada con el mundo, me peleo contra él, que es muy diferente.

 

 

 

 

 

Inconsistencia 1. Inmobilus.

De los 6 miembros que componemos mi familia nuclear, 5 somos fans de Harry Potter, 4 hemos leídos los libros además de las películas y el quinto sólo ha visto las películas porque aún no sabe leer.

Mi primer contacto con el brujo adolescente fue como el de casi todos, por allá del mes de diciembre del 2000 cuando salió la primera película de la serie HP.

Todo siguió igual hasta diciembre del 2001, cuando salió la segunda película: Harry Potter y la Cámara de los Secretos y entonces mi hermano compró los tres primeros libros…y entonces caímos en el embrujo y opté por no ver la tercera película si no leía primero el libro: Harry Potter y el Prisionero de Azkabán, me enamoré de Sirius Black hasta el grado de ponerle el rostro de Pierce Brosnan, aunque no me importó que la versión del cine haya optador por Gary Oldman, que en lo personal me gusta mucho más que al que yo había elegido originalmente.

Y entonces ya no pude parar, leí el cuatro y el quinto libro; en casa se pueden encontrar todos los libros y las películas de la uno a la 6.

El último miembro de la familia, Strudell de Manzana, se ha vuelto el último pequeño fan de esta historia, ve al menos una de sus películas cada día y ya se las sabe, todas, de la uno a la 6, así que por esa misma razón he tenido que volver a verlas todas y ya de tanto verlas he podido notar algunas inconsistencias, no las recuerdo todas en este momento pero ya iré publicándolas según mi pequeño pastelito de manzana, me obligue a ver la versión dvd.

1. ¿Por qué si Hermione ya había utilizado el hechizo INMOBILUS para detener a los duendecillos de cornualles en el libro dos, no utiliza el mismo hechizo para detener al sauce boxeador en la tercera película cuando van persiguiendo a Canuto cuando atrapó a Ron? Recuerden que el profesor Lupin si lo utiliza después para entrar por el tunel que lleva a la casa de los gritos.

Día 8. Principio Básico Número 8. Cómprate unos audífonos.

Muy bien, no a todo el mundo le gusta el mismo tipo de música y todo el mundo está en su derecho legítimo de escuchar lo que más le guste, sin embargo, lo que sí creo de mal gusto es que le obliguen a uno a esuchar música que no le guste y más aún escuchar disparates del lenguaje con ritmo.

Porque eso de ir oyendo el tunda-ta tunda-ta mientras un señor que asegura canta vocifera: ¡HAIGAAAAA!!! CHALA-LA CHALA-LA ynosecuantodisparatemás…noooooooooooo…NOOOOOOOOOOOO…aunque claro, si andas con tus hijos, puedes darle una breve lección de que no es correcto.