La sonrisa del celular

A finales del 2012 asistí a un Seminario de Interpretación Lúdica de Textos, la primera tarea fue que a la mañana siguiente, rumbo al seminario tendríamos que sonreir a la gente que se cruzara en nuestro camino, a ver qué pasaba…

Al iniciar labores al día siguiente, luego del repaso del día anterior el instructor nos preguntó cómo nos había ido con la tarea ¿pudieron sonreirle a las personas que se cruzaron en su camino?¿qué hizo la gente a la que le sonreímos? Las respuestas fueron interesantes, casi todos coincidimos en que la gente no está o no estamos acostumbrados a responder a una muestra espontánea y totalmente desinteresada de alegría, decimos “buenos días” “buenas tardes” sin recibir respuesta, nos quedamos con la cortesía como si habláramos en otro idioma y preguntándonos si hablamos tan bajito que nadie nos escuchó o si de verdad pronunciamos algún saludo.

Hoy que regresaba del trabajo entendí que más bien nos encontramos en espacios diferentes, no físicamente hablando sino más bien mentalmente, llegas a un lado y dices “buenas tardes” pero la mente de la persona  a la que crees presente en realidad está en otro lado, está en Facebook, en Twitter, en Whatsapp o en algún otro sitio virtual en el que la gente acostumbre reunirse hoy en día.

Así cavilaba yo mientras viajaba en un autobús lleno de gente que no sabe cómo mirar a otros, tratando de mirar gente a la que no le interesa que la miren, gente que ya no sabe cómo descifrar los rostros ajenos -ni el propio-, ya nadie mira a los ojos cuando habla, más bien mueven la boca y pronuncian palabras pero sus ojos, sus dedos y su disposición corporal general se encuentra en sus redes sociales, es más importante tomarse una selfie que disfrutar de los olores, los colores y los sabores del sitio en el que están, hay gente que prefiere likes en sus redes sociales a descubrir el color de ojos de las personas y yo me pregunto ¿estaremos perdiendo algo? Tal vez no, tal vez algún día los dispositivos móviles nos regresen las sonrisas y nos hagan sentir lo mismo que sentimos cuando miramos el brillo en la mirada de las personas, mientras tanto, creo que no estaría de más responder cada vez que alguien nos dice “hola”, “adiós”,  “buenos días”,  “buenas noches”, “hasta luego” o “gracias”.

 

 

 

 

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4 Comments

    1. Depende cómo la usemos, yo creo que la tecnología de comunicaciones puede ser una bendición porque nos acerca a persona que de toda forma no podríamos conocer; hace treinta años por ejemplo, no hubiera habido manera de que tù, yo, y todos los blogueros pudieramos “hablar” como ahora lo hacemos.

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