RITUAL DE LA SEGUNDA DIOSA. III. HOLOCAUSTO

Danza Agua

vestida alba cascada,

golpean con brío

sus pies suelo fértil,

entrega su hidrogenada belleza;

su amante,

es todos los amantes.

 

Su frescura grita,

es una tormenta,

es un huracán,

es un maremoto,

¡explota!

fluye…río quieto…

 

Crepita Fuego,

enciende,

quema,

gran antorcha arde,

se extiende,

se expande…

todo se apaga de nuevo.

 

Tierra fértil,

gime, llama,

gira, florece;

abre sus cuevas,

acoge a las especies,

les da calor,

las envuelve…

 

Viento sopla,

acaricia

la copa de los árboles,

le roba sonidos al agua,

rudeza a la roca;

ruge,

estalla sobre la montaña…

se extingue.

 

Danzan, cantan, aman;

las hijas de la Gran Gea,

se entregan,

regalan su dulzura…

esperan…

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Fantasma

Ayer era el ayer,

hoy camino

sobre arenas que se mueven.

A mi diestra luces,

a la izquierda fantasmas grises,

y al frente sólo camino,

senda interminable.

En el trayecto

encuentro a un ser humano,

lo que queda de él,

le arrancaron los ojos,

le cosieron los labios,

le cortaron la lengua  y la nariz…

le guisaron el cerebro.

Cuando despierto,

camino hacia el espejo,

mis ojos no están,

quiero gritar,

mi voz no existe,

intento pedir ayuda…

pero ya no soy yo…

Ayer,

 ayer era yo,

ayer era el ayer cuando era yo,

hoy soy la yo que no soy yo,

iré a dormir,

tal vez mañana 

consiga ser la que era ayer.

El negro horizonte

me llena las pupilas de olvido;

dibujo en el cielo

una marca de muerte.

Cierro mis pétalos

uno a uno,

desilusión,

desamor,

olvido,

dolor…

Las flores se ven opacas,

las aves no cantan,

todo es neutro…

no negro, no blanco,

no triste, no doloroso,

neutro,

sin vida, sin pasión.

Todo es normal,

no se distingue

una voz de otra,

un color de otro,

mis ojos se parecen a los tuyos,

prefiero el abismo,

prefiero la negrura,

que la tranquilidad del gris.

¿De co-co? ¡MIS OVARIOS!

Hace unos días de regreso a casa luego de una jornada de trabajo no muy satisfactoria, tenía pocas ganas de tomar el camión, así que fui al sitio más cercano y me subí a un auto…como casi siempre me puse a platicar con el taxista, cosas triviales, el clima, la ciudad…y no recuerdo cómo fue que llegamos al tema de los hijos, hablábamos de lo difícil que resulta para las madres volver a tener el sueño profundo y prolongado, yo le comentaba de los consejos de mis amigas cuando estaba embarazada, de cuando mi amiga Fabiola me decia: MARTHA, duerme, duerme mucho… y de cómo yo no le hacía mucho caso porque definitivamente no entendía porqué eran tan enfática y categórica…no tardé mucho tiempo en comprenderlo, pero no sólo eso, no se trató sólo de algo que racionalicé…ojalá hubiera sido eso, no, pasaron pocos meses para que entendiera, por la experiencia, que mi amiga Fabiola se refería a que una vez madre, una mujer nunca vuelve a ser la misma.

En esas reflexiones estábamos cuando de pronto el caballero al volante dijo que  las mamás siempre se preocupaban más por los hijos, así fueran unos cuarentones y hablaba de su propia esposa que aún con hijos casados, ella sigue preocupándose por sus hijos; yo asentí y dije: se trata de una cuestión de apego y el señor me cuestionó: ¿qué es eso de apego? ¿apego de qué, a qué? – A los hijos señor, una madre lleva a sus hijos en el vientre desde que se forman, uno siente sus primeros latidos, sus primeros movimientos cuando apenas son un brotecito de vida, cuando apenas son una promesa, llevarlos 9 meses con una, como si fueran parte de nostras es lo que nos hace sentir ese apego hacia ellos…y entonces el citado caballero tuvo que empeorar su intervención con una frase que quise responderle de una manera distinta a como lo hice: -No, no, no, no se trata de eso, eso de que ustedes se preocupen por los hijos más que nosotros es una cuestión de coco- y se tocó la cabeza y sin dar crédito a lo que estaba escuchando, como si no hubiera entendido la reverenda estupidez que decía el hombre, le pregunté -¿cómo que de co-co?. -si, pues para qué se preocupan ¿qué caso tiene? ni que preocupándose fueran a remediar las cosas, no, si no se preocuparan, dormirían mejor…

Cerré la boca, me quedé callada y el caballero entendió la molestia que me provocó su comentario tan poco afortunado, pero sobre todo tan poco sensible y tan lejano de lo complejo que resulta para una mujer cualquier cosa en la vida.

Y lo curioso es que yo no pienso que los hombres no se despiertan cuando los hijos lloran porque sean unos conchudos…no, yo lo que pienso es lo que dice la ciencia, tiene que ver con una cuestión genética, incluso el apego del que hablaba yo, es una cuestión genética, el problema es que para muchos hombres, como el caso de este señor taxista, es más fácil denigrar y hacer comentarios ofensivos y de mal gusto contra las mujeres, tan sólo porque les resulta más fácil decir que las mujeres son tontas por preocuparse por los hijos que tratar de entender que el lazo madre-hijo es algo que le cambia la vida a toda mujer, invariablemente, así viva o muera el hijo, haber tenido un ser humano en el vientre y haber tenido dos corazones latiendo como si fuera un compás musical (porque no laten igual de rápido, el corazón de un ser humano entre más joven, late más rápido), hace de una mujer un ser humano distinto al que era antes de haber concebido una vida.

Soltar y fluir…

Soy una persona a quien le cuesta mucho soltar y es paradójico (contradictorio para muchos, para mí no)  porque tiendo a ser muy desarraigada y desprendida…pero si tenemos en cuenta que lo que me cuesta soltar son las situaciones y no las personas con quienes sí suelo ser muy laxa, entonces ya no se ve tanto como si fuera una contradicción (claro que para entenderlo es necesario tener al menos tres dedos de frente, eso lo advierto).

Sucede que es muy complicado para mí tener que “dejar ser, dejar pasar”, generalmente doy batalla cuando creo firmemente en algo, cuando mis principios, mi intelecto o mi espíritu me dicen que es algo por lo que se debe luchar, pero resulta que existen batallas que uno ni siquiera debería pensar en pelear y me cuesta, me cuesta tener que decirle no a una pelea, sobre todo si creo que tengo la razón (y es un 90% seguro que siempre tenga la razón, porque de otra forma ni me meto)…pero cuando se trata de cuestiones laborales, de luchar por ideales que son superiores como la cultura, el respeto, la educación tiendo a ser más que obstinada, suelo ser pasional y vehemente…

Pero ya me decía una amiga hace días: “bajo perfil, este tiempo no es para luchar, es para esperar a que todo se acomode, a que todo caiga por su propio peso y a que esos que van a caer, caigan solitos…”

¿BAJO PERFIL? ¿Cómo hago eso? ¿Como demonios me tatuo ese consejo en un lugar en el que siempre recuerde que en lugar de pelear me tengo que quedar quieta y esperar a que el tiempo y las condicione sean propicias para el cambio y la renovación? ¿No podría yo darles una ayudadita para que si se van a caer, de una vez azoten? No, resulta que en un máximo esfuerzo de mi parte para permanecer quieta, logré entender la delicia del “dejar ser dejar pasar”, de evitar estresarme por problemas que no fueron resueltos pero que a final de cuentas no me afectan de manera directa…de ayudarle al destino a que cumpla su misión…sí, por fin supe de qué se trata eso del bajo perfil, aunque no estoy tan segura de que me guste mucho, porque no suelo ser de las que se quedan inmóviles, la inmovilidad me provoca una sensación tremenda, de ahogo, de sequedad, de vacío…de hastío…de muerte en vida… hoy, este tiempo es para soltar y fluir…hoy me toca ser calma ecuatorial…

De parejas y algo más…

Hoy tuve no una, sino dos de esas conversaciones que no deberían presentarse sin una aromática taza de café, por desgracia la distancia no lo permitió, aunque claro, pude haberme preparado un café mientras charlaba sobre la existencia, el amor, el desamor y la pareja…sí, sobre todo acerca de la pareja y este es el momento en el que mis detractores (porque los tengo y se me llena la boca al decirlo y mis dedos bailan de júbilo en el teclado al escribirlo) deberían exclamar ¡PERO ÉSTA ¿QUÉ DEMONIOS PUEDE SABER SOBRE LA PAREJA SI ESTÁ SOLA, SIEMPRE LA DEJAN Y NINGÚN HOMBRE LA HA QUERIDO COMO ESPOSA?!

Justamente eso es lo que sé, pero no en ese tono, yo me quiero un poquito más que la gente que no me quiere -por fortuna- y entiendo que no todos los seres humanos nacimos para vivir en pareja y a lo mejor por eso me piden tanto consejo…o a lo mejor sólo es porque como no tengo más que la obligación de cuidar de mi hijo a diferencia de las que deben cuidar toda una familia, yo suelo tener más tiempo libre entre una diablura y otra de Strudell… y como seguramente soy la única persona que está conectada al internet a la hora de las crisis maritales, me toca dar el consejo o escuchar la tristeza…

Lo cual, para ser sincera, con un cierto miedo a parecer morbosa, me gusta, no porque me guste escuchar los problemas de pareja, sino porque el ser humano es tan complejo, tan interesante, tan lleno de caminos y brechas que me resulta imposible resistirme escuchar a la gente, pero más irresistible me resulta preguntarles ¿qué te pasa?

¿Por qué no funciona una pareja? ¡¡NO LO SÉ!! Hay muchas razones pero casi todas tienen las mismas raíces: las diferencias y/o la falta de comunicación… de ahí deriva todo, de no querer cambiar aquello que podríamos cambiar para vivir en armonía con una persona que seguramente es opuesta a nosotros -sobre todo si se trata de una pareja heterosexual- y que por cierto, quizá esa sea la razón por la que nos gustó en primer lugar, pero luego de cierto tiempo nos damos cuenta de que esas diferencias pueden ser complicadas, molestas y hasta dañinas.

Yo no pretendo ser experta en el tema de pareja, no lo soy, claro que no, todo lo contrario, creo que yo siempre he hecho lo contrario a lo que uno debe ser y hacer cuando se tiene pareja; pero esa es mi bronca personal, hasta ahora el único ser humano por el cual me pienso dos veces las cosas mide un metro de estatura y tiene el 50 % de mi ADN, lo sé, lo acepto y lo asumo…no quiero que me corten las alas, es eso, significa que no estoy dispuesta a ceder por nadie que no sea el producto de mis entrañas y pago la factura por ello pero ¿qué hay de aquellos que decidieron pagar otra factura? La factura de tener que entregar parte de tu tiempo, tu dinero y tu ser para vivir en pareja…

Sucede que casi todos nos preguntamos ¿qué hice mal? ¿en qué me equivoqué? Pero lo cierto es que cuando algo no funciona en una pareja, casi siempre es responsabilidad de los dos, no culpabilidad sino responsabilidad, yo siempre me equivoco, me equivoco mucho y me equivoco con tooodo, como se dice: meto las cuatro…pero eso no significa que siempre haya sido yo la única parte del problema, sucedió que me cansé de esperar a que las cosas mejoraran por sí solas y no lo hablé a tiempo, generalmente hablé justo cuando ya fue muy tarde para remediar y si a eso le agregamos que los hombres no sólo no son adivinos sino que además tienen muuuuuuy poca intuición, bueno, entonces tenemos el kit completo.

Ya sé que generalmente me la paso diciendo, hablando y escribiendo sobre lo pesado que me resulta este mundo tan masculino, pero cierto es que yo misma soy demasiado masculina, para todo …ignoro si mi vida sería más fácil si estuviera más “hecha al modo femenino”, lo que sí sé es que no viviría muy contenta actuando de esa forma, no al menos de la forma en que esta sociedad espera que actuemos las mujeres, porque no creo haber nacido con vocación de mártir y, para ser honestos en este mundo, hasta mi madre sería más feliz si yo fuera más sumisa y menos hocicona…

Ceder o no ceder, cambiar o no cambiar, yo creo que cuando una persona siente que es demasiado cambiar por otra, entonces ahí tenemos nuestra respuesta: si mi novio, marido, amante o pareja no siente internamente la necesidad de cambiar aquello que podría por mí, ¿para qué le doy más vueltas? significa que para esa persona no valgo el precio…(y ello no significa que yo valga por mí misma…ojo, no se trata de tirarse como tapetes para que nos pisen o nos recojan)…y viceversa, si creo que esa persona me está pidiendo demasiado y no estoy dispuesta a realizar cambios, ajustes o sacrificios, entonces ¿qué espero para tomar una decisión?

Y no se trata de hacer los cambios en realidad, ni siquiera es eso, es un poquito más atrás, es una cuestión de voluntad, disposición y posibilidad; hace tiempo, yo debí tomar la decisión de dejar a una persona -aunque no lo hice- porque esa persona no estaba ni siquiera dispuesta a pensar en la posibilidad de casarse conmigo y se  lo dije: no es que quiera casarme contigo, no es que quiera que me propongas matrimonio, es tan sólo que me gustaría ver en ti la disposición para tomar esa decisión en algún momento, pero ni siquiera es así, tú de antemano, ya tomaste la decisión de cerrarte a esa posibilidad…  y sobre decir que esa relación no prosperó a pesar de que postergué mucho tiempo la decisión de decir: HASTA AQUÍ.

Creo, con todo mi ser, que a veces la falta de miedo nos detiene a tomar una decisión que puede ser dolorosa de momento pero las preguntas son muy simples ¿hasta qué punto estoy dispuesto a cambiar?  ¿veo en mi pareja la disposición para cambiar? ¿el amor es suficiente o ya no lo es? ¿vale la pena la factura que estamos pagando?

Lo difícil, lo verdaderamente difícil es dejar de lado el miedo para responder esas preguntas…

RITUAL DE LA SEGUNDA DIOSA. II. DESPERTAR

Al llegar el alba

en la juventud

de los calientes días de verano

despertaron las hijas de la tierra…

Agua…

Tierra…

Viento y

Fuego.

Llenas de vida,

de ojos brillantes,

labios carnosos

y carne generosa.

Es la juventud voluptuosa

lista para encender

las luces de amor

y el fuego creador.

Ellas,

hijas de la Gran Madre,

la gran Gea,

Pachamama,

Coatlicue,

Eva,

Lillith,

radiantes de vida,

danan a la luna,

danzan a la vida,

el amor,

la pasión…

 

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