¿De dónde viene el viento?

Estábamos coloreando un dibujo que tenía una nubecita con ojos soñadores y los cachetes inflados, de tanto soplar; era una especie de alegoría del viento, la miró, la pintó de color azul y luego me preguntó: “¡Martha! ¿De dónde viene el viento… Martha?”, yo me quedé en silencio un par de segundos y luego le dije: “realmente no lo sé, mi amor, nadie lo sabe a ciencia cierta”… y seguimos pintando…