No mata pero incomoda…

Hace tiempo una persona le dijo de mí a otra: “ah, sí, ella se la pasa peleándose con todo el mundo” y mi primera reacción fue: noooooooooooooo, mentiraaaaaaaaaaaaaaa…yo no me la paso peleándome con todo el mundo…¡¡falaz!!

Después pasó el tiempo y ya estaba yo peleada no sólo con la que dijo eso de mí sino con la que lo escuchó y entonces vino mi etapa guerrosa (que no guerrera) y pensé: Si es cierto, me peleo con todo el mundo…¡Y QUÉ!

Pero no es tan simple, al menos no para mí y no como lo dijera aquella persona; no ando por ahí caminando viendo a ver a quién le busco bronca, cierto, mi naturaleza no es conciliadora, pero la verdad es que nunca lo ha sido y si bien a veces es bueno intentar el camino de la serenidad, también es cierto que lo que esa persona no sabe de mí es que me peleo con quien debo pelearme; esa persona se olvida que mientras todo el mundo se la pasaba bobeando (incluída ella) en clase, escribiéndose recaditos, contándose por mensajito todos los detalles poco interesantes de su vida y mientras Palomilla se devoraba los libros como si fuera aspiradora; junto conmigo, mi querido compañero Iván y todo su grupo de amigos (Mónica, Rocío y Bere) nos la pasábamos discutiendo con los profesores, porque el debate es algo que enriquece y no algo que deba asustarnos, no era pelea, aunque muchos no saben distinguir la fina diferencia.

Y en mi vida laboral es exactamente lo mismo, quizá sea cierto que por mis huesos y mi sangre, la genética me empuje a ser un poco (o mucho) irreverente, pero yo no lo veo así, yo más bien entiendo que algo que a mucha gente le da miedo a mí no; como el hecho de estar en desacuerdo con mi jefe por tal o cual causa, al menos mi jefe sabrá que soy sincera, al menos sabrá qué esperar de mí porque no me guardo mis opiniones, salvo que esa sea la instrucción; sin embargo, una de mis políticas de trabajo siempre ha sido (y sin proponérmelo) dejar claro el momento en el que no estoy de acuerdo, pero sobre todo dejar claras las causas, porque a veces nos toca ser los ojos y oídos de nuestros jefes y esa es una gran responsabilidad.

¿Que si me peleo? Si, cuando es necesario enseñar los dientes y las garras, lo hago, porque no soy de las que prefiere conformarse sólo para que no vayan a decir de mí que me gustar armar bronca.

Así que mi conclusión para esta reflexión es: Sí, me peleo con todo el mundo…y no faltará (no ha faltado) quien sea benévolo conmigo tratándo de regalarme un consejo como revelándome algo que no sé: vivimos en un lugar lleno de gente y siempre vas a necesitar de los demás y no puedes pasarte la vida enojada con todo el mundo.

Mi respuesta a eso será: No estoy enojada con el mundo, me peleo contra él, que es muy diferente.

 

 

 

 

 

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2 Comments

  1. No estoy de acuerdo con eso de que te peleas contra el mundo. Por el contrario, creo que vives con el mundo y que los otros seres están contra él, siempre en esa inercia mediocre que los priva de ser mejores. Así que mil veces preferible es vivir con el mundo.

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