Dr. House y Dra. Cuddy

Ellos son mi Doctor House y mi Doctora Cuddy de la vida real, de carne y hueso, con sentimientos y emociones verdaderos; llegaron a mi vida en la ruptura del clásico para dar paso al romanticismo (sí, me gustan las analogías que tienen que ver con el arte), en una etapa en la que estoy dando paso a otras cuestiones que, ojalá me puedan ayudar a terminar con mi prolongada adolescencia.

Ella es la Doctora Cuddy, es una mujer fuerte, muy fuerte, una verdadera guerrera, de las que hay muy pocas, su gran cualidad es la sutileza de su lucha y sobre todo la elegancia con la que toma las decisiones de su vida y se apega a ellas, con pureza de pensamiento y de acción, no reprocha, sólo camina y pelea cuando debe hacerlo, no odia, ama, ama y perdona y entiende que el amor no debe ser un camino de dolor sino de luz, es una de las mujeres con más luz que he conocido (y tengo poco de conocerla); es auténtica, inteligente y sobre todo, trata de aprender de sus errores, no se queja de su suerte y sigue adelante con la cabeza en alto sin dejar que la vean maltrecha, digna; esa es la Doctora Cuddy.

Por su parte, el Doctor House (que no podría ser posible llamarlo así sino existiera una Doctora Cuddy) es un guerrero que actualmente se encuentra algo así como escondido en la obcuridad de la cueva; ha debido resolver un montón de enigmas en su vida (eso hace House, encuentra las causas y los porqués), aunque en realidad es como un niño, a veces se pierde, sabe que es inteligente y busca un equipo talentoso (la gente con carácter) que le pueda ayudar a resolver acertijos; es un guerrero, pero a veces se sabotea él mismo por motivos desconocidos para mí.

No sé si algún día House y Cuddy, mi House y mi Cuddy, puedan estar juntos, ojalá, porque House necesita de la luz de Cuddy, que a final de cuentas, sabemos, todos los que hemos visto la serie, que ella es la ÚNICA persona que ama y perdona cualquier defecto de House, es leal y siempre está ahí, invariablemente; es como su ángel protector en la tierra (aunque House no crea en Dios), sólo sé que no hay House sin Cuddy.  

Los quiero. Cuídense mucho. Gracias por llegar a mi vida.

Edna o La Nena (como le decía su familia)

De los 215 contactos que tengo en Facebook, hay uno que valoro más que ninguno, no me malentiendan, no se trata del nivel de aprecio que le tienes a la gente, creo que no es correcto decir que a una persona la quieres más que a otra, porque los cariños y los afectos no se deben medir en intensidad, sino que se deben identificar en forma.

Pues bien, este contacto es el de mi amiga Edna, Nena, como le decían (no sé si todavía) en su casa por ser la hija más chica, al menos hasta que entramos a sexto grado que fue cuando nació su hermanita Marcela, quien ya es una mujer de veintiun años, si mis cuentas no fallan.

Es el contacto que más valoro por la siguiente razón: ella y yo nos conocemos desde que estábamos en segundo de primaria, fuimos amigas inseparables desde el segundo hasta el 6to año y poco más de un año del primero de secundaria, cuando su papá aceptó un buen trabajo que le ofrecían en Lala,  para lo cual tenían que irse a vivir a Gómez Palacio, Durango… sobra decir que me quedé sola como el perro y nunca más volví a tener una amiga igual, quizá porque me daba miedo quedarme sola otra vez y preferí evitar que eso volviera a pasar pero también se debe a una sencilla razón: no sólo éramos mejores amigas, nuestras casas quedaban a unos 80 metros de distancia la una de la otra y por esa razón, siempre nos la pasábamos juntas, además de que si no mal recuerdo, éramos tan chocantitas que éramos las consentidas de los maestros en la primaria, me acuerdo muy bien cuando el director nos apretaba el cachete con toda su fuerza y nos decía: ¡JIMÉNEZ MEDRANOOOOOO, ¡SOTO NÚÑEZ! Además de que nuestros hermanos mayores eran compañeros de escuela y también miembros muy respetados entre los profesores.

Muchas palabras y mucho espacio me faltaría para narrar todos los recuerdos que atesoro de esos días en los que La Nena me empezó a enseñar a andar en bicicleta; cuando su papá, que en aquellos días trabajaba en Bimbo, nos preparaba unos sándwiches -obvio de Pan Bimbo- con jamón y una tirita de chile curtido; cuando su mamá le llevaba gorditas para comer a la hora de recreo y siempre me tocaba una, cuando nos dejábamos de hablar días completos por estupideces de niños, cuando la maestra nos ponía a apuntar al que hablaba mientras ella iba a la dirección, cuando estuvimos en la escolta, cuando fuimos solistas en la poesía coral, cuando yo salía corriendo a su casa por su hermana mayor porque estaban a punto de golpear a mi mejor amiga, cuando llegaba por ella al medio día y en lugar de gritarle o tocarle le aventaba una piedrita a la ventana de su cuarto para que su papá no se diera cuenta y no comenzara a regañarla… cuando éramos niñas, inocentes y creímos que éramos las reinas del mundo, cuando nos preocupaban “cosas de gran trascendencia” como el examen de mate o lo vulgares que se estaban volviendo nuestros compañeros conforme íbamos entrando a la adolescencia.

Todos merecemos tener un mejor amigo durante la infancia, preocuparnos por alguien que no pertenezca a nuestra familia sanguínea pero sí a nuestra familia por elección, yo tuve esa amiga y cuando me contactó por Facebook (porque ella fue la que me encontró) agradecí a la vida y al destino por ponerla de nueva cuenta en mi camino, después de tantísimos años de que nos dejamos de escribir cartas por correo ordinario y luego de que ya no sabía a dónde había ido a parar, por eso es el contacto que más aprecio, porque es como una mirada al pasado, a la nostalgia, a la bondad y a la inocencia por la que todos los seres humanos pasamos y a la que deberíamos regresar de cuando en cuando para recordar aquello que nos hacía genuinos, francos, sinceros, honestos, plenos, como cuando éramos niños.

Gracias Nena por haberme buscado y por encontrarme.

¿Monólogo de una mujer moderna?

Este “monólogo” me lo enviaron a mi correo electrónico con un ciento de faltas de ortografía que corregí por respeto a quien lo lea e incluso lo quiera seguir difundiendo por el mundo, pero debo aclarar que anteriormente  lo había leído en el blog Jardínes del debraye,  e incluso ahí se vertieron varios comentarios, incluyendo el mio, iba a escribir mi debate del texto, pero prefiero dejar que lo lean completo y ¡POR FAVOR! Que me den su opinión al respecto.

Este monólogo me recordó la nota del sacerdote retrógrada que decía que las mujeres se deberían quedar en la casa y dejarle el trabajo “duro” a lo varones.

NOTA: Debo aclarar que estaba escrito en dos colores, creo que era para resaltar algunas partes, pero yo lo uniformé porque no entendí muy bien qué partes eran más resaltables.

Por si no la oyeron , éste es el monologo que leyó al aire Adela Micha. 
MONÓLOGO DE UNA MUJER MODERNA
Son las 6:00 AM, el despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared, estoy acabada, quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc. si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores. Todo, menos salir de casa, meter primera y tener que poner el cerebro a funcionar.
Me gustaría saber quién fue la bruja imbécil, la matriz de las feministas, que tuvo la grandiosa idea de reivindicar los derechos de la mujer y por qué hizo eso con nosotras, que nacimos después de ella.

Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas: ellas se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus amigas, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. la vida era un gran curso de artesanos, medicina alternativa y cocina.

Y después se puso mejor, teníamos servidumbre, llegó el teléfono, las telenovelas, la píldora, la tarjeta de crédito, ¡Ahora el internet!

¡Cuántas horas de paz!

Hasta que vino una pendejita, a la que por lo visto no le gustaba el corpiño, ni dedicarse al hogar, vino a contaminar a varias otras rebeldes inconsecuentes con ideas raras sobre “vamos a conquistar nuestro espacio”. ¡Qué espacio ni qué la chingada!

¡Si ya teníamos la casa entera! ¡Todo el barrio era nuestro, el mundo a nuestros pies! Teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, vestirse…y ahora… ¿Dónde carajos están, dónde?

Acabamos muertas ni hacer el amor queremos, nos duele la cabeza, argumentamos mil tarugadas por cansancio…

Nuestro espacio… ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad, huyen de nosotras, como el diablo de la cruz, les damos miedo, tanta pinche independencia acabó por hacerlos huir o en el peor de los casos ya no saben que ellos mantenían la casa y nosotras terminamos por mantenernos… ¡pues claro!

Ese chistecito, acabó llenándonos de deberes y lo peor de todo, ¡acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería crónica aguda!

Antiguamente los casamientos duraban para siempre y ahora si te divorcias hasta hay que mantenerlos a los @#%&&&”#!!!

¿Por qué, díganme por qué la liberación femenina?… que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos… Miren el tamaño del bíceps de ellos y miren el tamaño del nuestro; estaba muy claro, cada quien en su sitio desde Adán y Eva… liberación femenina… esto no iba a terminar bien ¡claro que no!

No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con bubis y trasero durito y bien parado, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio, además de morirme de hambre, ponerme hidratantes, antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a todas horas y demás armas para no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con las mechas, que las canas son peor que la lepra; elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo, tener que resolver la mitad de las cosas por el celular, instalarme todo el día frente a la PC trabajando como una esclava (moderna, claro está), con un teléfono en el oído y resolviendo problemas uno detrás de otro, que además ¡ni son mis pinches problemas!

Todo para salir con los ojos rojos (por el monitor, claro, porque para llorar de amor, ni tiempo hay) y ¡mira que teníamos todo resuelto!

Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas, sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del currículum impecable, lleno de diplomas, doctorados y especialidades.

Nos volvimos “súper mujeres”, pero seguimos ganando menos que ellos y de todos modos ¡nos dan órdenes estos cabrones!

¿QUÉ PASA? ¡YA BASTA!

Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la silla cuando me voy a sentar, que me mande flores, que me dé serenatas en la ventana. Si nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar. ¿Para qué había que demostrárselo a ellos, a ver para qué?

Ay, Dios mío, son las 6:30 AM y tengo que levantarme… ¡Qué fría está esta solitaria y grandísima cama! ¡carajos! Quiero que un maridito llegue del trabajo, que se siente en el sofá, que disfrutemos de una cena juntos, que me haga el amor muy rico, que me haga sentir mujer…. porque descubrí que es mucho mejor servirle una cena casera que atragantarme con un sandwich y una coca-cola light mientras termino el trabajo que me traje a casa, para variar.

No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas…y…abandonadas!

Estoy hablando muy seriamente…renuncio a mi puesto de mujer moderna.

¿ALGUIEN MÁS SE SUMA?

Reenvíalo a todas las mujeres bellas y femeninas que conoces y a los hombres que creen que no necesitamos de ellos porque somos muy independientes a ver si les cae el veinte y nos apapachan aunque sea con una llamadita al celular ¿no?

MONÓLOGO DE UNA MUJER MODERNA
Son las 6,00 a .m. el despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared, estoy acabada, quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc. si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores. Todo, menos salir de casa, meter primera y tener que poner el cerebro a funcionar.

Me gustaría saber quién fue la bruja imbécil, la matriz de las feministas, que tuvo la grandiosa idea de reivindicar los derechos de la mujer y por qué hizo eso con nosotras, que nacimos después de ella.

Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas: ellas se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus amigas, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. la vida era un gran curso de artesanos, medicina alternativa y cocina.

Y después se puso mejor, teníamos servidumbre, llegó el teléfono, las telenovelas, la píldora, la tarjeta de crédito, ¡ahora el internet!

¡Cuántas horas de paz!

Hasta que vino una pendejita, a la que por lo visto no le gustaba el corpiño, ni dedicarse al hogar, vino a contaminar a varias otras rebeldes inconsecuentes con ideas raras sobre “vamos a conquistar nuestro espacio”. ¡Qué espacio ni qué la chingada!

¡Si ya teníamos la casa entera!!! Todo el barrio era nuestro, el mundo a nuestros pies! Teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, vestirse…y ahora… ¿Dónde carajos están, dónde?

Acabamos muertas ni hacer el amor queremos, nos duele la cabeza, argumentamos mil tarugadas por cansancio…

Nuestro espacio… ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad, huyen de nosotras, como el diablo de la cruz, les damos miedo, tanta pinche independencia acabó por hacerlos huir o en el peor de los casos ya no saben que ellos mantenían la casa y nosotras terminamos por mantenernos… ¡pues claro!

Ese chistecito, acabó llenándonos de deberes y lo peor de todo, ¡acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería crónica aguda!

Antiguamente los casamientos duraban para siempre y ahora si te divorcias hasta hay que mantenerlos a los @#%&&&”#!!!

¿Por qué, díganme por qué la liberación femenina?… que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos…
Miren el tamaño del bíceps de ellos y miren el tamaño del nuestro; estaba muy claro, cada quien en su sitio desde Adán y Eva… liberación femenina… esto no iba a terminar bien ¡claro que no!

No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con bubis y trasero durito y bien parado, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio, además de morirme de hambre, ponerme hidratantes, antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a todas horas y demás armas para no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con las mechas, que las canas son peor que la lepra; elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo, tener que resolver la mitad de las cosas por el celular, instalarme todo el día frente a la PC trabajando como una esclava (moderna, claro está), con un teléfono en el oído y resolviendo problemas uno detrás de otro, que además ¡ni son mis pinches problemas!

Todo para salir con los ojos rojos (por el monitor, claro, porque para llorar de amor, ni tiempo hay) y ¡mira que teníamos todo resuelto!

Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas, sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del currículum impecable, lleno de diplomas, doctorados y especialidades.

Nos volvimos “súper mujeres”, pero seguimos ganando menos que ellos y de todos modos ¡nos dan órdenes estos cabrones!

¿QUÉ PASA? ¡YA BASTA!

Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la silla cuando me voy a sentar, que me mande flores, que me dé serenatas en la ventana. Si nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar. ¿Para qué había que demostrárselo a ellos, a ver para qué?

Ay, Dios mío, son las 6:30 AM y tengo que levantarme… ¡Qué fría está esta solitaria y grandísima cama! ¡carajos! Quiero que un maridito llegue del trabajo, que se siente en el sofá, que disfrutemos de una cena juntos, que me haga el amor muy rico, que me haga sentir mujer…. porque descubrí que es mucho mejor servirle una cena casera que atragantarme con un sandwich y una coca-cola light mientras termino el trabajo que me traje a casa, para variar.

No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas…y…abandonadas!

Estoy hablando muy seriamente…renuncio a mi puesto de mujer moderna.

¿ALGUIEN MÁS SE SUMA?

Reenvíalo a todas las mujeres bellas y femeninas que conoces y a los hombres que creen que no necesitamos de ellos porque somos muy independientes a ver si les cae el veinte y nos apapachan aunque sea con una llamadita al celular ¿no?