¿Monólogo de una mujer moderna?

Este “monólogo” me lo enviaron a mi correo electrónico con un ciento de faltas de ortografía que corregí por respeto a quien lo lea e incluso lo quiera seguir difundiendo por el mundo, pero debo aclarar que anteriormente  lo había leído en el blog Jardínes del debraye,  e incluso ahí se vertieron varios comentarios, incluyendo el mio, iba a escribir mi debate del texto, pero prefiero dejar que lo lean completo y ¡POR FAVOR! Que me den su opinión al respecto.

Este monólogo me recordó la nota del sacerdote retrógrada que decía que las mujeres se deberían quedar en la casa y dejarle el trabajo “duro” a lo varones.

NOTA: Debo aclarar que estaba escrito en dos colores, creo que era para resaltar algunas partes, pero yo lo uniformé porque no entendí muy bien qué partes eran más resaltables.

Por si no la oyeron , éste es el monologo que leyó al aire Adela Micha. 
MONÓLOGO DE UNA MUJER MODERNA
Son las 6:00 AM, el despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared, estoy acabada, quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc. si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores. Todo, menos salir de casa, meter primera y tener que poner el cerebro a funcionar.
Me gustaría saber quién fue la bruja imbécil, la matriz de las feministas, que tuvo la grandiosa idea de reivindicar los derechos de la mujer y por qué hizo eso con nosotras, que nacimos después de ella.

Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas: ellas se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus amigas, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. la vida era un gran curso de artesanos, medicina alternativa y cocina.

Y después se puso mejor, teníamos servidumbre, llegó el teléfono, las telenovelas, la píldora, la tarjeta de crédito, ¡Ahora el internet!

¡Cuántas horas de paz!

Hasta que vino una pendejita, a la que por lo visto no le gustaba el corpiño, ni dedicarse al hogar, vino a contaminar a varias otras rebeldes inconsecuentes con ideas raras sobre “vamos a conquistar nuestro espacio”. ¡Qué espacio ni qué la chingada!

¡Si ya teníamos la casa entera! ¡Todo el barrio era nuestro, el mundo a nuestros pies! Teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, vestirse…y ahora… ¿Dónde carajos están, dónde?

Acabamos muertas ni hacer el amor queremos, nos duele la cabeza, argumentamos mil tarugadas por cansancio…

Nuestro espacio… ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad, huyen de nosotras, como el diablo de la cruz, les damos miedo, tanta pinche independencia acabó por hacerlos huir o en el peor de los casos ya no saben que ellos mantenían la casa y nosotras terminamos por mantenernos… ¡pues claro!

Ese chistecito, acabó llenándonos de deberes y lo peor de todo, ¡acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería crónica aguda!

Antiguamente los casamientos duraban para siempre y ahora si te divorcias hasta hay que mantenerlos a los @#%&&&”#!!!

¿Por qué, díganme por qué la liberación femenina?… que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos… Miren el tamaño del bíceps de ellos y miren el tamaño del nuestro; estaba muy claro, cada quien en su sitio desde Adán y Eva… liberación femenina… esto no iba a terminar bien ¡claro que no!

No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con bubis y trasero durito y bien parado, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio, además de morirme de hambre, ponerme hidratantes, antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a todas horas y demás armas para no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con las mechas, que las canas son peor que la lepra; elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo, tener que resolver la mitad de las cosas por el celular, instalarme todo el día frente a la PC trabajando como una esclava (moderna, claro está), con un teléfono en el oído y resolviendo problemas uno detrás de otro, que además ¡ni son mis pinches problemas!

Todo para salir con los ojos rojos (por el monitor, claro, porque para llorar de amor, ni tiempo hay) y ¡mira que teníamos todo resuelto!

Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas, sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del currículum impecable, lleno de diplomas, doctorados y especialidades.

Nos volvimos “súper mujeres”, pero seguimos ganando menos que ellos y de todos modos ¡nos dan órdenes estos cabrones!

¿QUÉ PASA? ¡YA BASTA!

Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la silla cuando me voy a sentar, que me mande flores, que me dé serenatas en la ventana. Si nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar. ¿Para qué había que demostrárselo a ellos, a ver para qué?

Ay, Dios mío, son las 6:30 AM y tengo que levantarme… ¡Qué fría está esta solitaria y grandísima cama! ¡carajos! Quiero que un maridito llegue del trabajo, que se siente en el sofá, que disfrutemos de una cena juntos, que me haga el amor muy rico, que me haga sentir mujer…. porque descubrí que es mucho mejor servirle una cena casera que atragantarme con un sandwich y una coca-cola light mientras termino el trabajo que me traje a casa, para variar.

No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas…y…abandonadas!

Estoy hablando muy seriamente…renuncio a mi puesto de mujer moderna.

¿ALGUIEN MÁS SE SUMA?

Reenvíalo a todas las mujeres bellas y femeninas que conoces y a los hombres que creen que no necesitamos de ellos porque somos muy independientes a ver si les cae el veinte y nos apapachan aunque sea con una llamadita al celular ¿no?

MONÓLOGO DE UNA MUJER MODERNA
Son las 6,00 a .m. el despertador no para de sonar y no tengo fuerzas ni para tirarlo contra la pared, estoy acabada, quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música, cantando, etc. si tuviera un perro, lo pasearía por los alrededores. Todo, menos salir de casa, meter primera y tener que poner el cerebro a funcionar.

Me gustaría saber quién fue la bruja imbécil, la matriz de las feministas, que tuvo la grandiosa idea de reivindicar los derechos de la mujer y por qué hizo eso con nosotras, que nacimos después de ella.

Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas: ellas se pasaban todo el día bordando, intercambiando recetas con sus amigas, decorando la casa, podando árboles, plantando flores, recogiendo legumbres de las huertas y educando a sus hijos. la vida era un gran curso de artesanos, medicina alternativa y cocina.

Y después se puso mejor, teníamos servidumbre, llegó el teléfono, las telenovelas, la píldora, la tarjeta de crédito, ¡ahora el internet!

¡Cuántas horas de paz!

Hasta que vino una pendejita, a la que por lo visto no le gustaba el corpiño, ni dedicarse al hogar, vino a contaminar a varias otras rebeldes inconsecuentes con ideas raras sobre “vamos a conquistar nuestro espacio”. ¡Qué espacio ni qué la chingada!

¡Si ya teníamos la casa entera!!! Todo el barrio era nuestro, el mundo a nuestros pies! Teníamos el dominio completo sobre los hombres; ellos dependían de nosotras para comer, vestirse…y ahora… ¿Dónde carajos están, dónde?

Acabamos muertas ni hacer el amor queremos, nos duele la cabeza, argumentamos mil tarugadas por cansancio…

Nuestro espacio… ahora ellos están confundidos, no saben qué papel desempeñan en la sociedad, huyen de nosotras, como el diablo de la cruz, les damos miedo, tanta pinche independencia acabó por hacerlos huir o en el peor de los casos ya no saben que ellos mantenían la casa y nosotras terminamos por mantenernos… ¡pues claro!

Ese chistecito, acabó llenándonos de deberes y lo peor de todo, ¡acabó lanzándonos dentro del calabozo de la soltería crónica aguda!

Antiguamente los casamientos duraban para siempre y ahora si te divorcias hasta hay que mantenerlos a los @#%&&&”#!!!

¿Por qué, díganme por qué la liberación femenina?… que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos…
Miren el tamaño del bíceps de ellos y miren el tamaño del nuestro; estaba muy claro, cada quien en su sitio desde Adán y Eva… liberación femenina… esto no iba a terminar bien ¡claro que no!

No aguanto más ser obligada al ritual diario de estar flaca como una escoba, pero con bubis y trasero durito y bien parado, para lo cual tengo que matarme en el gimnasio, además de morirme de hambre, ponerme hidratantes, antiarrugas, padecer complejo de radiador viejo tomando agua a todas horas y demás armas para no caer vencida por la vejez, maquillarme impecablemente cada mañana desde la frente al escote, tener el pelo impecable y no atrasarme con las mechas, que las canas son peor que la lepra; elegir bien la ropa, los zapatos y los accesorios, no sea que no esté presentable para esa reunión de trabajo, tener que resolver la mitad de las cosas por el celular, instalarme todo el día frente a la PC trabajando como una esclava (moderna, claro está), con un teléfono en el oído y resolviendo problemas uno detrás de otro, que además ¡ni son mis pinches problemas!

Todo para salir con los ojos rojos (por el monitor, claro, porque para llorar de amor, ni tiempo hay) y ¡mira que teníamos todo resuelto!

Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, sin estrías, depiladas, sonrientes, perfumadas, uñas perfectas, sin hablar del currículum impecable, lleno de diplomas, doctorados y especialidades.

Nos volvimos “súper mujeres”, pero seguimos ganando menos que ellos y de todos modos ¡nos dan órdenes estos cabrones!

¿QUÉ PASA? ¡YA BASTA!

Quiero que alguien me abra la puerta para que pueda pasar, que corra la silla cuando me voy a sentar, que me mande flores, que me dé serenatas en la ventana. Si nosotras ya sabíamos que teníamos un cerebro y que lo podíamos usar. ¿Para qué había que demostrárselo a ellos, a ver para qué?

Ay, Dios mío, son las 6:30 AM y tengo que levantarme… ¡Qué fría está esta solitaria y grandísima cama! ¡carajos! Quiero que un maridito llegue del trabajo, que se siente en el sofá, que disfrutemos de una cena juntos, que me haga el amor muy rico, que me haga sentir mujer…. porque descubrí que es mucho mejor servirle una cena casera que atragantarme con un sandwich y una coca-cola light mientras termino el trabajo que me traje a casa, para variar.

No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas…y…abandonadas!

Estoy hablando muy seriamente…renuncio a mi puesto de mujer moderna.

¿ALGUIEN MÁS SE SUMA?

Reenvíalo a todas las mujeres bellas y femeninas que conoces y a los hombres que creen que no necesitamos de ellos porque somos muy independientes a ver si les cae el veinte y nos apapachan aunque sea con una llamadita al celular ¿no?

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10 Comments

  1. Martha no tengo palabras que comentar. la autora asegura tener un cerebro, pero es evidente que no lo tiene, servir a otro para completar una faceta de tu femineidad solo denota dependencia e ineficiencia, es cierto que hay desigualdades pero bueno, somos repsonsable como congeneres y como generación de ir mermando las mismas, como en su pasado hicieron las primeras feministas, para que nuestras futuras nietas, sobrinas, hijas no vivan en un mundo donde su utilidad se base en su capacidad de “bordar, pulir, coser, cocinar”, que siempre exista la posibilidad para las huevonas y pendejas, que finalmente tengan ese derecho de sentirse más mujeres porque necesiten un macho al lado, pero bueno, una tiene que luchar hasta por ellas, por otro lado marthiux, no se acongoje, no haga corajes, ya bastante sufrirán estas pendejas por no valorarse elllas mismas ni valorar sus casi nulas cualidades…

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  2. Pues que cosas con este texto hembrista. Yo respeto mucho a las mujeres que por voluntad propia deciden ser amas de casa, por que ese es un trabajo aún màs esclavizante y menos valorado.
    Ademàs este texto es demasiado tendencioso, de nuevo todo radica en hacerse responsable de sus actos. No creo que satanizando el trabajo que realizan las mujeres sea la manera en la que se puede cambiar este mundo, volvamos al asunto de equidad. ¡Qué pena por l@s que lean este texto a “pie juntillas” y que compren la idea de que las cosas son así.

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  3. Vuelvo a decir lo mismo que dije en el blog en el que lo encontré por primera vez: habemos las que nacimos para ser rebeldes y esto tiene qué ver con decisiones, si una mujer, conscientemente decide su camino: ¡¡QUE LO CAMINE!!! Pero que también entienda que por todo se paga factura. En fin, no me gustó el texto, lo digo, lo dije y lo volveré a repetir cuantas veces sea necesario aunque algunos se enojen.

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  4. ¿Por qué vivía ella con aquel marido hecho de tedio y disciplina? Quién sabe. Ella no lo sabía y según sus reflexiones nocturnas ya tampoco tenía mucho caso que lo investigara. Iba a quedarse ahí, con él, por que así lo había prometido a la iglesia, por que tenía devoción por sus hijos, y por que así tenía que ser. Ella no era Juana de Arco, ni tenía ganas de ver que la quemaran viva. Después de todo, sólo en sueños conocía un mejor sitio que su casa. Y su casa sólo era su casa por que se la prestaba el señor con el que dormía.

    Mastretta, A ( 1990) Mujeres de ojos grandes. México. Cal y Arena

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  5. no habia podido opinar por falta de tiempo y por que mi cerebro anda ocupado armando al corazon, en mi opinion, el texto fue escrito por un hombre….

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    1. Gracias por pasar por acá Yes. Ciertamente eso parece que fue escrito por un hombre o por una mujer que no quiere que las mujeres se superen.
      Suerte con el “rearmado” del corazón.

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  6. Definitivamente el valor se lo debe dar uno misma, sin importar si estás siempre en la casa o te sales a trabajar. Este texto me parece que refleja un feminismo mal entendido, porque se puede ser independiente y aún así ser amada y consentida por quien comparta tu vida. Se puede tener un empleo, destacar en él, ser valiosa para el entorno en que te mueves, y llegar a tu casa feliz, contenta de hacer algo para tu crecimiento personal, y luego compartir esa felicidad con tu pareja, tus hijos, tus amigos, sin estar siempre estresada y sentirte esclava del trabajo o de los quehaceres domésticos. Cada mujer tiene la capacidad de elegir su estilo de vida y cómo la vive, ya sea con amargura, resignación, compresión, aceptación o entereza. Y respecto al comportamiento de los hombres actuales, si ellos se portan así, tenemos la opción de dejarlos ir y buscar uno que nos valore por lo que somos, no por lo que aparentamos ser.

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  7. woooooooooooooorale, deberías entrar a mi muro para que pongas eso mujer porque fui severamente criticada…no en lo público, claro está…y digo, tú sabes que me gusta defenderme sola, pero hay cada persona…Muy bien dicho, y lo único que te faltó agregar fue: YO SOY UN CLARO EJEMPLO DE ELLO 🙂 Pareja, trabajo, hijos, casa = feliz, gracias a todos, bye.

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  8. Concuerdo con Moonlady. Creo que es un texto antifeminista pero no machista. No sé si lo escribió un hombre o no, creo no es importante eso, lo que sí, es que como dice Moonlady, es el cómo actúas ante tal o cual circunstancia.
    En lo personal, conozco ambas partes de esas mujeres, y ambas tienen sus méritos. Lo que no lo tiene, es cuando un sector ataca al otro, Los hombres sí son directamente implicados, más no culpables o inocentes de esos movimientos.
    En fin, tiene mucha cuerda éste tema.

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