El significado de intimidad…

Un pareja de novios -presumo- cometió un error y me doy cuenta -al menos hasta ahora- de que el cordero sacrificado es la mujer y yo, como mujer, como madre y como universitaria fijo mi postura:

Esta mañana, algunos medios de comunicación locales publicaron la noticia sobre la existencia de un video en el que un par de jovencitos en edad universitaria estaban sosteniendo relaciones en uno de los jardines (sí, al aire libre) del campus.

Sin adornos ni colgajos, el hecho es el siguiente: un par de jovencitos sostenían relaciones sexuales mientras, desde el interior de alguna oficina o salón de clases fueron grabados por alguna persona y si lo analizamos desde ahí, creo no hay nada de extraordinario en el asunto: no son los únicos seres humanos en el mundo que tienen relaciones sexuales ni son los únicos jovencitos que practican sexo oral ni tampoco son los únicos seres humanos que lo han hecho en un lugar público y mucho menos es el primer video que se filtra a los medios.

Pero ¿qué sucede? el hecho cobra dimensiones que en otros tiempos no hubieran sido posibles por varias razones: 1. En mi época universitaria por ejemplo, los celulares con cámara no existían, apenas en el último año empezaron a venderse los primeros celulares con mensajes de texto, 2. Antes no había redes sociales en las que todo se vuelve viral rápidamente y por último y para mí creo, la razón más importante 3. El concepto de intimidad cambió radicalmente con la llegada de las redes sociales y el avance de la tecnología; hoy por hoy, vemos cómo las jovencitas -sobre todo, aunque también hay chavas-rucas que se adhieren a la práctica- se toman las tan nombradas selfies y lo hacen sin pudor ni respeto por su cuerpo y por sí misma y ojalá, antes de juzgarme, terminen de leer mi argumento.

Yo siempre he tratado de ser una persona de mente abierta y quienes me conocen podrán constatarlo pero, ser de mente abierta no es sinónimo de ser laxo, creo que cada uno es dueño de su cuerpo y tiene el derecho de hacer con él lo que mejor le parezca (aunque religiosamente eso no es del todo exacto), siempre y cuando no dañe a un tercero; pienso también que cubrir o enseñar el cuerpo es una cuestión totalmente personal y no debemos de ser censurados por ello, las razones y los motivos son personales,  pero también creo que tenemos que mirarnos con respeto y amor, mirarnos al espejo y agradecer el cuerpo que nos fue otorgado, tratarlo bien y hacer de él un verdadero templo creo que es algo que debería trascender las normas sociales y religiosas y convertirse en una máxima universal, nuestro cuerpo es nuestra casa y no debe avergonzarnos, debemos amarlo y protegerlo y este el punto al que yo quería llegar.

Intimidad; la relación que tenemos con nuestro cuerpo es la más íntima que podamos experimentar, si lo queremos y le procuramos cuidados, sabremos cuando algo anda mal, cuando no nos responde y cuando está de lujo y nos sentimos geniales.

Pues bien, pienso que el único error del par de jovencitos -de ambos- fue no haber pensado en que su cuerpo y lo que hagan con él es una cuestión de intimidad, propia y de pareja y creo que fue esa falta de dimensión -ojalá y haya sido eso y no algo más grave-  la que los hizo actuar de esa forma tan poco apropiada y no por haber sostenido relaciones sexuales sino por no haberse protegido el uno al otro de las miradas curiosas.

Lamentablemente, en nuestra sociedad, la que siempre lleva la peor parte es la mujer, en este caso, la más sacrificada fue la señorita que quedó totalmente expuesta y de quien hablaron mal, a quien denostaron y hasta una página de Facebook abrieron para exhibirla más de lo que ella misma se exhibió.

Pensando como madre, sentí bastante tristeza y hasta coraje, tuve ganas de tenerla frente a mí para regañarla por haberse descuidado de esa forma y cuestionar su proceder ¿por qué lo hizo? Yo no lo sé, por eso no los puedo juzgar, se puede especular mucho al respecto, pero la verdad es que sólo hablando con ellos se podría saber la motivación que tuvieron para hacer lo que hicieron y yo no les preguntaría porqué tuvieron relaciones, eso es lo de menos, el problema aquí fue la exposición pública y, lo que me parece aún peor ¿qué pasó con las personas que los grabaron y fotografiaron? ¿Ellos sí son decentes? Yo los considero más culpables y más dignos de reprimenda porque si estaban observando una acción evidentemente impropia, no fueron a buscar a un guardia o simplemente los ignoraron en lugar de grabarlos para después exponerlos de la manera más vil.

A ojo de buen cubero me parece una situación un tanto estudiada y actuada, quizá estaban cumpliendo un castigo, un reto o pagando alguna apuesta, no lo sé… probablemente se sepa más adelante; pero en una justa dimensión es lo que menos importa, creo que lo que debemos plantearnos es ¿dónde quedó el respeto? ¿el respeto a nuestro cuerpo, a nuestra intimidad, a la intimidad de los demás?

Yo sólo puedo lanzar una pregunta ¿qué harías si alguno de los implicados fuera tu hijo o tu hija? No me refiero sólo a los que sostenían la relación, sino a quienes se quedaron observando, maliciosamente y grabaron lo ocurrido para después exhibirlos.

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Flojera

Ni siquiera es pesadez, cansancio o aburrimimento, es una absurda flojera lo que aqueja a mis letras… yo creo en los médicos… muchos creen en la Santísima Virgen María, otros en Jesús, otros en la Santísima Trinidad, en Buda… yo, por mi parte, creo en los médicos, tal vez alguno me pueda recetar una inyección contra la flojera de las letras.

Otra vez Afrodita…

Y andaba yo en mis cavilaciones sobre la belleza… un concepto, una idea que no deja de ser una noción abstracta y que realmente nadie pueden definir -al menos exitosamente-, muchos creen poseer y pocos entienden.

Yo no sé si la comprendo bien, lo que sí sé es que la busco y cuando creo encontrarla, la disfruto aunque mucho me ha costado llegar hasta ese punto, no sólo de poder admirarla, eso lo hace cualquier hijo de vecino, noooo… yo me refiero al momento en el que miras a una persona sin que lo pueda notar y entonces ves en ella esa magnificencia que la hace divina y eterna… a ese momento del día en el que todo es perfecto y nada más hace falta, a ese bocado delicioso que te sabe a gloria, el anaranjado del atardecer desértico, la mirada de luz e inocencia de un niño, la delicadeza, fuerza, congruencia y pasión de un bailarín o bailarina, los trazos de una pintura y mil cosas más que podría señalar.

Recién platicaba con una amiga sobre otra (ya sé, nada original dos amigas que hablan de una tercera sin que esté presente), no propiamente sobre ella sino sobre cierta actitud que tiene con respecto a la belleza y si bien no voy a profundizar en el motivo que nos llevó a esas reflexiones sí diré que llegué a la conclusión de que la belleza tiene más que ver con una proyección que con una realidad concreta.

Una persona hermosa no es aquella con facciones o cuerpo armonioso, puede que lo sea sí, pero no sólo eso, al menos no en la experiencia que yo he tenido. ¿Nunca les ha pasado que miran a una persona que no es precisamente bella en el sentido ortodoxo de la palabra y que no pueden apartar sus ojos de ella y que incluso se sienten fuertemente atraídos hacia ella? No es la belleza, es la proyección de esa belleza, esa persona ha descubierto cuál es su don.

Yo le decía a mi amiga que creo firmemente que todos nacimos para dos cosas: el amor y la belleza porque ambas son cosas que están dentro de nosotros, invariablemente, el problema es que a veces buscamos en el sitio equivocado.

Yo no soy psicóloga, ni terapeuta ni nada parecido, pero sí creo que el ser humano está conformado por dimensiones y creo que algunos nacen con belleza física y aprenden a proyectarla y son esos seres hermosos que pareen haber sido moldeados en el Olimpo;  algunos nacen con belleza espiritual y aprenden a proyectarla y son seres de luz que nos guían y nos exhortan a ser mejores; algunos nacen con belleza intelectual y son aquellos que nos deslumbran con su inteligencia.

Pero creo que es un poco más complejo que eso; algunos nacen para ser bailarines, otros para pintar, otros son geniales para el cálculo diferencial (y me caen tan mal), otros son buenos para la actuación, algunos son amantes de las letras… y así podría seguir; lo que quiero decir es que cuando uno encuentra la belleza interna y puede reflejarla o exteriorizarla, no hay manera de esconderse del mundo, pero cuando uno busca la belleza externa o bien cuando intenta por todos los medios aferrarse a un camino ajeno, lo único que sucede es que se aleja no sólo de la belleza, sino del amor al que se encuentra tan ligado, porque con el amor pasa lo mismo, me canso de mirar gente que se la pasa buscando el amor en los demás o mejor dicho, que se la pasa mendigando el amor de los demás, lo cual es tan absurdo como querer mirar a través de los ojos de tu vecino. El amor que hay en mí es el que me permite amar y ser amada, si no puedo proyectar (sí, ya sé que la he usado como mil doscientas veces) mi amor, imposible que otros se den cuenta de que soy capaz de amar y tampoco me refiero sólo al amor de pareja, el que por cierto suele ser uno de los más vulgares -y no lo digo en sentido peyorativo sino descriptivo- porque generalmente uno se entrega para que el otro haga lo mismo mientras que el amor que viene desde lo más profundo de nuestro ser, desde nuestro origen es aquel que nos hace amar incluso a quienes por sentido común no deberíamos amar. Simple ¿no?

Hagan un ejercicio simple: mírense al espejo ¿qué tipo de belleza poseen?

Bicicleta

La bici de AdriánLa dibujó y al terminar me la entregó diciéndome: le hice una línea punteada para que sepas cómo recortarla, sólo sigue la línea, no te equivoques…

Antes del diagnóstico pensaba ¡qué falta de fe! ¿en verdad seré tan mala madre? Pero cuando por fin me acostumbré a la idea de que la fe es algo tan abstracto y que la realidad de Adrián no tiene nada que ver con intangibles sino con hechos concretos y constantes, sólo entonces dejé de tomarme de manera personal esa “falta de confianza”, además, ¿qué sería de mí si yo fuera su todopoderosa heroína y si creyera ciegamente que soy infalibre?

Superación personal

Hace unos 8 años me asaltó una duda ¿por qué las mujeres aman a los pendejos? luego de haber descendido a los infiernos, de haberme enamorado en algunas ocasiones de manera ocasional y de haber observado y conocido mucha gente, llegué a una conclusión que realmente no responde mi pregunta: en realidad todos, hombres y mujeres por igual, tenemos esa tendencia enfermiza a enamorarnos de los pendejos, no obstante, existen algunas personas que se superan a sí mismas y a estas alturas no sé decir si son más mujeres o al revés…