Mis tres lecciones al inicio de las vacaciones…II.

Valle de los Hongos, vacaciones del Pingüino Maquinista. Verano 2012.

La vida es como un tren.

“Aún no lo sé, pero ¿qué le parece si por lo pronto ustede termina de escribir su historia de este día y disfruta de su viaje, mañana ya será otra cosa”.

Eso le dijo el anfitrión a un pasajero, ignoro qué fue lo que le pregunto, pero se lo dijo con tal amabilidad y confianza que resultaba imposible ignorarlo.

Recuerdo que el año pasado, el anfitrión también era un hombre amable, muy cálido… recordé aquel viaje y entonces pensé: ¿Será que la vida a bordo de un tren nos otorga una perspectiva distinta de las cosas? ¡Claro! ¡Eso era!

El tren no es como otros medios de transporte, es lento pero muy impresionante, sobre todo cuando se trata del CHEPE dado que es un ferrocarril que debe cruzar la montaña y llegar al mar para lo cual debe subir a una gran altura y entonces esa máquina enorme logra vencer la gravedad contra todas las posibilidades, con todo y su gran carga (además de la máquina, en esta ocasión el tren arrastraba el carro comedor, el carro bar, cuatro carros de Primera Expres y unos 10 carros de Clase Económica), por lo que lo convierte en una de las creaciones más maravillosas del hombre.

La vida es como un tren, se escribe día a día, metro a metro, según avanza porque nunca se tiene la certeza de lo que habrá más adelante, como en esta ocasión en la que se había reportado un derrumbe por las lluvias más adelante; ya nos lo había advertido el anfitrión quien se suponía que iba a regresar a Chihuahua en el tren que salió de Los Mochis a la misma hora que nosotros salimos de la capital del estado, pero resulta que ese día, por lo que me dijo uno de los encargados del hotel, el tren no pasó por la estación FFCC Posada Barrancas sino hasta las 0:00 horas, así que el anfitrión tuvo que  llegar hasta Los Mochis para poder regresar a Chihuahua y esa fue su lección de vida, no sólo para él, para mí también.

Yo tuve que tomar la decisión de regresar a Chihuahua al día siguiente aunque tenía programado un viaje de tres días y cuando le notifiqué mi decisión al encargado del hotel, le pregunté a qué hora se suponía que pasaba el tren por la estación de Creel, me dijo que cerca de las cuatro, pero no era seguro, “ayer no hubo tren”, me dijo y seguramente me vio abrir los ojos muy grandes porque me pregunto: “¿te tienes que regresar en tren? ¿por qué no te regresas en camión? esos salen cada dos horas?” y le dije: okey, gracias.

Así fue, hicimos un paseo por la zona de interés turístico cercana a Creel (El Valle de las Ranas, Arareco, El Valle de los Hongos, La Misión de San Ignacio, la Cueva de Sebastián y el pueblo de Creel), a una hora  por carretera desde Posada Barrancas) y ahí fue donde obtuve mi segunda lección.

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2 Comments

    1. Fíjate Emilio que es bien raro pero según yo, sólo iba a distraerme, pero resulta que en dos días creo que me llegaron más mensajes que en los dos años últimos que han sido tremendos y muy críticos.

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