De vuelta a casa

No niego que estuve tentada
a perderme en el sonido
de tu risa de jueves.

Y sí, ¡Claro que sí!
Me arrastró el ritmo
de tu sombría voz de verano.

Pero el naranja crepúsculo
me estalló en los ojos,
ascendí.

Ahora sólo escucho
trinos y copas rotas,
ilusiones de octubre.

Ecos de medianoche
que abrigan esperanzas congeladas
en un baúl de rojo y cenizas.

Ya no sonrías
ni siquiera miro tu rostro,
me llama el hogar,
voy a casa,
retorno,
de regreso al vientre materno,
al útero que una vez
me arrojó al mundo.

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