De la intuición, lo femenino, el feminismo y las etiquetas…

“Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción.

En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva. Durante largos períodos, ésta ha sido tan mal administrada como la fauna silvestre y las tierras vírgenes. Durante miles de años, y basta mirar el pasado para darnos cuenta de ello, se la ha relegado al territorio más yermo de la psique. A lo largo de la historia, las tierras espirituales de la Mujer Salvaje han sido expoliadas o quemadas, sus guaridas se han arrasado y sus ciclos naturales se han visto obligados a adaptarse a unos ritmos artificiales para complacer a los demás.”

(Mujeres que corren con los lobos, Clarisa Pinkola Estés)

Tejedoras, cantadoras, costureras, parteras, madres, esposas, hermanas, hechiceras, herreras, soldadoras, doctoras, maestras, carpinteras, obreras en general, eso somos las mujeres; en lo concreto y en lo abstracto, pero también hemos aprendido a ser mujeres de negocios, políticas, abogadas, administradoras y todo aquello que en algún momento de la historia se dijo: sólo es para varones.

¿Es menos mujer una que boxea que una madre que sabe tejer y cuidar de sus hijos? ¿Quién podría decirlo? ¿Quién tiene en su poder el MANUAL GENERAL PARA DETERMINAR EL NIVEL DE FEMINEIDAD DE UNA MUJER? Yo no, pero agradecería que si alguien encuentra un volumen al respecto o similar, me hicieran llegar el dato…o el volumen, aunque, si acaso me atreviera a leerlo, sólo sería por curiosidad; hasta la fecha, cada vez que escucho “una mujer no hace…” o por el contrario, veo que una mujer se empeña en rebelarse contra todo aquello que se dice tradicionalmente femenino, me parece que existe tanto miedo hacia lo tradicional como hacia la rebeldía.

¿Una mujer feminista es aquella que se pelea contra los hombres y los cree inferiores? ¿una mujer feminista es aquella que lucha contra todos los valores tradicionales como familia, hogar, matrimonio, hijos? ¿una mujer feminista no debe cocinar, tejer, coser, lavar, planchar, trapear? Vaya, entonces una mujer feminista de acuerdo con ese análisis tan reduccionista además de ser una holgazana, ha de ser una mujer rica que paga para que otros le limpien, laven y cocinen y por si fuera poco, es una mujer que no tiene mucha habilidad manual porque detesta hacer eso que nuestras abuelas hacían muy bien como las labores manuales –al menos mi abuela, sí lo hacía con perfección, belleza y estética- como bordar y coser.

Cuando el feminismo se convirtió en un movimiento social para reivindicar los derechos de la mujer que deberían ser tan naturales como lo son para el hombre, ser dura y luchar contra los valores tradicionalistas y conservadores era algo que funcionaba muy bien porque se debía combatir una terrible resistencia a que la mujer tuviera más opción que quedarse en casa cuidando de su familia o bien de sus padres si se quedaba soltera.

No obstante, ya se han logrado superar muchos obstáculos y no es que en estos tiempos ya no se tenga que luchar, es que simplemente nosotras mismas deberíamos dejar las tontas etiquetas que nos separan y nos segregan.

Entiendo que a nadie le gusten las etiquetas, lo que no entiendo es el miedo a las etiquetas y mucho menos entiendo que una mujer deje de hacer todo aquello de lo que disfruta por ese miedo.

Ni para las que quieren una vida tradicional con marido, hijos y una casa ni para las que quieren una vida de triunfos laborales y académicos, es decir ¿no sería más simple que sólo tomaran su decisión sin miedo a lo que otros digan? De todas formas siempre habrá gente dispuesta a criticar, siempre estará la feminista extrema que mira con repulsión las mujeres tipo Démeter o Hera que quieren hijos y/o marido, pero también están las defensoras del patriarcado y de la hegemonía masculina que critican a las subversivas, a las reformistas, revolcionarias y rebeldes, entonces ¿no sería más simple que cada cual tomara su camino conforme a lo que le dicte su naturaleza, su alma y su corazón?

Esa es mi defensa de lo femenino y lo feminista.

La mujer moderna está dormida, al parecer dejó su instinto guardado en la gaveta más lejana de su clóset y prefirió abrir sus oídos a otros distractores; rescatar a la mujer salvaje, según Clarisa Pinkola es rescatar su instinto, aquello que le da la certeza de la acción, de sus acciones, se vuelve una mujer oráculo, una antigua dama del lago que entiende lo que sucede a su alrededor sin la necesidad de sentirse aprobada por quienes le rodean.

Más simple, es una mujer que decide y se hace cargo. Decide ser madre y atiende a sus hijos con amor; decide ser esposa y cuida de su marido brindándole respeto, atención, amor y deseo en busca de la misma respuesta por parte de su cónyuge; decide ser profesionista y se entrega con pasión…

Esa es la verdadera mujer salvaje, la que se entiende como un ser independiente, que toma las riendas de su vida y que asume sus deseos, que es fiel a sí misma.

 “Cuando las mujeres reafirman su relación con la naturaleza salvaje, adquieren una observadora interna permanente, una conocedora, una visionaria, un oráculo, una inspiradora, un ser intuitivo, una hacedora, una creadora, una inventora y una oyente que sugiere y suscita una vida vibrante en los mundos interior y exterior. Cuando las mujeres están próximas a esta naturaleza, dicha relación resplandece a través de ellas. Esa maestra, madre y mentora salvaje sustenta, contra viento y marea, la vida interior y exterior de las mujeres”

(Mujeres que corren con los lobos. Clarisa Pinkola Estés)

Dejemos las etiquetas para los productos comerciales o para la paquetería;  nada bien nos hará etiquetar a otras personas o etiquetarnos a nosotras mismas y mucho menos huir de esas etiquetas. Seamos simplemente, para ello, únicamente debemos hacer una cosa: escuchar atentamente nuestro interior para actuar en congruencia con nuestra naturaleza.

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2 Comments

  1. Las feministas pueden hacer lo que se les de la gana no creo que exista un manual para ser una feminista correctamente, tan solo se debe dejar fluir lo que uno es, la mujer salvaje, la mujer intuitiva es la que te marca el camino que debes seguir… por otro lado amo el juego de las etiquetas si vieras que divertidas me pego yo cuando me cuelgan alguna y hago como que si un rato y bueno, la gente cree lo que quiere creer y muchas mujeres se cuelgan las etiquetas de la misma manera que se cuelgan un par de aretes, un dije y alguna que otra idea, nomas por no quedarse desnudas… me gusto mucho tu ensayo… saludos hermana

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    1. Por eso digo que lo peor de las etiquetas es querer huir de ellas, pero uno como ser pensante y racional debería evitar ponérselas a otros.
      Bueno y seguiré con el tema porque la verdad el libro de Clarisa Pinkola da para mucho más, pero voy soltando las ideas para que no se me escapen, hoy justamente cuando regresaba del trabajo pensé ya en el tema del siguiente ensayito, también sobre la mujer salvaje. Saludos hermana,

      Responder

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