Demonios con los demonios.

¡Tú eres uno de mis demonios!! ¡Pero ya te voy a exorcizar! (palabras más, palabras menos) fue lo que me escribió hace algunos años una persona en mi antiguo blog y, en ese entonces, lo primero que vino a mi mente fue ¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE? ¿YO EL DEMONIO DE UNA PERSONA? “Mira tú ¡que interesante que alguien me otorgue tantísimo poder! ¿sería por eso que ese año yo andaba imparable? jajajajajaja, los seres humanos somos hilarantes en verdad.

Yo nunca he sido el demonio de nadie y definitivamente no es mi interés fastidiar a otros seres humanos, mi vida quizá no sea ni la más dramática ni la más difícil ni la más compleja del mundo, yo me hago difícil mi propia vida, pero ¿hacerle a otro la vida complicada? ¡Qué va! El ser humano más importante de mi vida tiene tres años y con eso tengo suficiente como para llenar mis espacios y mis huecos, no digo que no necesito de los demás, simplemente que andar por ahí elucubrando estrategias de fastidio realmente no es lo mío por una sencilla razón: soy una de las personas más egoístas y egocéntricas que alguien pueda conocer, quizá ese fue el motivo por el cual me fue concedida la maternidad, para aprender a desprenderme de mi YO y aprender a mirar desde otros ojos, o al menos tratar de entender porqué la gente hace lo que hace sin juzgar a priori.

Obviamente me considero un ser humano en construcción, aunque sé muy bien lo que quiero y lo que creo, pero mis luchas son responsabilidad mía y de nadie más y no pienso dejarle a otro la responsabilidad de mi camino, no podemos ir por la vida adjudicando a otros las facturas de nuestras compras…¡No señor! La indolencia y la falta de responsabilidad es lo que nos tiene sumidos en esta situación de violencia y falta de iniciativas y de acciones.

“A toda acción corresponde una reacción”, es una Ley de Newton y aplica. En otro tiempo, cuando mi alma y mmi espíritu eran adolescentes y creía tontamente en el amor ideal y utópico y cuando pensaba que sólo necesitaba de un hombre que me quisiera así como soy, un hombre al que pudiera volver loco de amor, pasión y deseo, un hombre que fuera mi compañero de batallas, un hombre para tomar de la mano por las tardes mientras esperamos los primeros vestigios del crepúsculo, mi corazón siempre terminaba roto, en mil pedazos, inservible hasta que me ponía a recoger cada trocito listo para el siguiente porrazo, pero lo cierto es que el momento en el que dejé de culpar a mis ex parejas por haberme roto el corazón fue cuando por fin pude sanar de verdad, cuando por fin pude encontrar paz y cuando dejé de esperar que llegaran pidiéndome perdón arrepentidos y enfermos de amor por mi , jajajajajajajajajajaja. Pero sobre todo fue cuando mis ojos se abrieron y logré entender qué salió mal.

“No eres tú, soy yo” es una frase verdadera;  en una relación de pareja, siempre hay dos culpables y uno no tiene porque esperar a que el otro se culpe, es responsabilidad personal encontrar en qué se falló, qué hiciste de más o qué dejaste de hacer. Siempre habrá algo, por pequeño que sea.

Yo me he quedado con lo bueno que tuve mis parejas, con aquello que me enseñaron. ¿Lo malo? eso simplemente fue lo que nos ayudó (a éllos y a mí) a descubrir que no éramos el uno para el otro. A veces nuestros errores y los errores de nuestra pareja sólo son el motivo para que abramos los ojos, no para que nos pasamos la vida entera culpándola por no haber sido como el reflejo que nos hicimos de ella.

Y a todo esto ¿qué es un demonio?

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