Gris

Tracé una ruta sobre el agua,

quise caminarla

y olvidé nadar.

Ballenas de arena,

una, dos, veinte…

como borregos

las conté para dormir.

Castillos de aire,

castillos de flores,

hermosos,

frágiles y efímeros.

En el fondo del mar,

mi corazón latía;

lo creí muerto,

lo escuché galopar

aún tenía vida,

aún brincaba.

Le pregunté la suerte,

no sabe echar las cartas,

ni leer café

o predecir el futuro,

sólo palpita;

lo dejé en fondo.

En la superficie

nada tenía de color,

lo dejé sin color

no quiero pintar,

ya no me gusta pintar,

dejé gris todo lo gris.

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