¿De co-co? ¡MIS OVARIOS!

Hace unos días de regreso a casa luego de una jornada de trabajo no muy satisfactoria, tenía pocas ganas de tomar el camión, así que fui al sitio más cercano y me subí a un auto…como casi siempre me puse a platicar con el taxista, cosas triviales, el clima, la ciudad…y no recuerdo cómo fue que llegamos al tema de los hijos, hablábamos de lo difícil que resulta para las madres volver a tener el sueño profundo y prolongado, yo le comentaba de los consejos de mis amigas cuando estaba embarazada, de cuando mi amiga Fabiola me decia: MARTHA, duerme, duerme mucho… y de cómo yo no le hacía mucho caso porque definitivamente no entendía porqué eran tan enfática y categórica…no tardé mucho tiempo en comprenderlo, pero no sólo eso, no se trató sólo de algo que racionalicé…ojalá hubiera sido eso, no, pasaron pocos meses para que entendiera, por la experiencia, que mi amiga Fabiola se refería a que una vez madre, una mujer nunca vuelve a ser la misma.

En esas reflexiones estábamos cuando de pronto el caballero al volante dijo que  las mamás siempre se preocupaban más por los hijos, así fueran unos cuarentones y hablaba de su propia esposa que aún con hijos casados, ella sigue preocupándose por sus hijos; yo asentí y dije: se trata de una cuestión de apego y el señor me cuestionó: ¿qué es eso de apego? ¿apego de qué, a qué? – A los hijos señor, una madre lleva a sus hijos en el vientre desde que se forman, uno siente sus primeros latidos, sus primeros movimientos cuando apenas son un brotecito de vida, cuando apenas son una promesa, llevarlos 9 meses con una, como si fueran parte de nostras es lo que nos hace sentir ese apego hacia ellos…y entonces el citado caballero tuvo que empeorar su intervención con una frase que quise responderle de una manera distinta a como lo hice: -No, no, no, no se trata de eso, eso de que ustedes se preocupen por los hijos más que nosotros es una cuestión de coco- y se tocó la cabeza y sin dar crédito a lo que estaba escuchando, como si no hubiera entendido la reverenda estupidez que decía el hombre, le pregunté -¿cómo que de co-co?. -si, pues para qué se preocupan ¿qué caso tiene? ni que preocupándose fueran a remediar las cosas, no, si no se preocuparan, dormirían mejor…

Cerré la boca, me quedé callada y el caballero entendió la molestia que me provocó su comentario tan poco afortunado, pero sobre todo tan poco sensible y tan lejano de lo complejo que resulta para una mujer cualquier cosa en la vida.

Y lo curioso es que yo no pienso que los hombres no se despiertan cuando los hijos lloran porque sean unos conchudos…no, yo lo que pienso es lo que dice la ciencia, tiene que ver con una cuestión genética, incluso el apego del que hablaba yo, es una cuestión genética, el problema es que para muchos hombres, como el caso de este señor taxista, es más fácil denigrar y hacer comentarios ofensivos y de mal gusto contra las mujeres, tan sólo porque les resulta más fácil decir que las mujeres son tontas por preocuparse por los hijos que tratar de entender que el lazo madre-hijo es algo que le cambia la vida a toda mujer, invariablemente, así viva o muera el hijo, haber tenido un ser humano en el vientre y haber tenido dos corazones latiendo como si fuera un compás musical (porque no laten igual de rápido, el corazón de un ser humano entre más joven, late más rápido), hace de una mujer un ser humano distinto al que era antes de haber concebido una vida.

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3 Comments

  1. Pues la realidad es que los varones no son padres hasta que nace su hijo, además en realidad no tienen la certeza de que ellos sean los padres biológicos.

    En cambio una mujer nace en cierto modo madre, no importa que no tenga hijos. Encuentra una manera de ofrecer su abundancia a través de todo lo que crea. Es la que da vida, la que sabe.
    El género masculino sólo es eso, un género simplista.

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    1. De acuerdo en todo lo que dices pero eso de que “ellos nunca tienen la certeza de ser los padres biológicos” es muy sexista (hembrista o machista), si lo utilizas como argumento para defender a uno u otro lado me parece que te autofastidias. Porque si lo dice un hombre es exceso de conchudez y descaro: YO NO ESTOY SEGURO DE QUE SEA MI HIJO ASÍ QUE POR ESO NO ESTOY OBLIGADO A QUERERLO Y PREOCUPARME POR ÉL…Y si lo dice una mujer: es exceso de descaro y hembrismo, tendrías que ser bien promizcua para no saber quien es el padre de tu hijo. Me parece una salida sumamente fácil para ambos.

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  2. Una de las distorciones en las que ha derivado la “equidad” de genero: normalizar en un sólo molde a hombres y mujeres. Los hombres de corto entendimiento lo asumen como una vedad y ven a la mujer como un ser humano igual a ellos. Hombres y mujeres no somos iguales, y la publicidad y las campañas de concientización social deberían hacer énfasis en el respeto a las diferencias y no “igualar” lo inigualable para a partir de ahi respetarse.

    En lo que a mí respecta el señor es un ignorante.

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