Pecado no original

La viperina del Edén

no era hembra,

era un macho hambriento

de ingeniosa lengua

y corazón libidinoso.

 

Ávido por dominar,

enfermo de poder,

maestro del engaño.

 

La rastrera del Edén,

no era hembra,

era macho,

carente de ternura

con la pasión vuelta al revés.

 

Consumó la tentación

una,

dos,

tres…

cinco veces quizá.

 

Inoculó su maldad,

una alondra,

una paloma,

una golondrina…

cayeron…

 

La maldita intrigosa,

reptó,

presa de su instinto,

lejos,

fue a buscar

un ave lira.

 

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