Azucena

Joven y fresca azucena

fuiste llevada

a un jardín extraño.

 

Un cardo deshojó

la pureza de tu vestido

se guardó

tu anhelo de libertad.

 

Tu cielo blanco

púrpura sanguinolento

teñido.

 

La tierra fértil

ayer tan verde,

tan húmeda

quedó resquebrajada

por culpa del olvido.

 

Un yugo espinoso

mató

la fuerza de tu espíritu,

devoró tu dulce aroma.

 

La tiranía carcomió

la brillantes de tu alma

y transformó

el verde de tus hojas

en esperanza marchita.

 

¿Hace cuántas primaveras,

azucena,

te quedaste sin florecer?

 

Busca tu cielo,

extiende al sol

tus sueños escondidos;

que el viento

lleve tu semilla

a fecundar otros campos.

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s