Wendigo

Caminaba bajo la luz de la luna llena por los bosques de mi soledad, perdí el camino mientras trataba de contar cada estrella naciente y cuando bajé la mirada como jalada por un escalofrío extraño parecido al sonido del silencio tenebroso, me di cuenta de que el sendero ya no estaba frente a mí; me detuve en seco tratando de recordar o  más bien, adivinar por dónde fue que llegué a ese claro.

Intenté, en vano, reconocer algún árbol o alguna marca especial, pero nada.

El silencio seguía inquietándome, era espectral, tenebroso, obscuro, profundo…doloroso, como si me estuviera llamando…sólo a mí.

Caminé más adentro, entre los árboles, lo cual podría resultar muy peligroso si llegara a toparme con alguna creatura salvaje y nocturna, porque yo estaba en desventaja, no soy del bosque sino del viento y eso de haber bajado desde mi reino ya me tenía lo suficientemente inquieta, pero aún así lo hice, me aventuré a explorar un territorio no sólo desconocido, sino, evidentemente peligroso, pero ya estaba ahí y de cualquier forma sólo era cuestión de tiempo para que alguna bestia me oliera y quisiera atacarme.

Lejos de que alguna creatura de la noche se acercara a mí, sentí cómo la noche misma pronunciaba mi nombre y me pedía que la siguiera; sabía mi nombre y entendía mis más profundos deseos, conocía de mis vacilaciones, entendía mis nostalgias y tristezas ¿por qué la noche sabía tanto de mí? ¿por qué me estaba llamando? ¿qué quería de mí?

Sin responder esas preguntas, acudí a su llamado porque me producía una terrible fascinación, tanta, que era imposible dejar de escuchar mi interior, ese era justo el llamado, un clavado hacia el abismo de mi negrura…y entonces ocurrió, la transformación, me convertí en una mujer salvaje, una mujer de la noche, una creatura obscura y tenebrosa… y nunca más regresaría para ver la luz del día.

La llamada atávica me absorbió por completo y me dediqué a vagar por la espesura del bosque amargo, tratando de encontrar una víctima cada noche para poder saciar la sed producida por esta nueva forma de vida, ya no sé más de mi pasado, de aquel pasado lleno de esperanza y de búsqueda del amor, hoy sólo quiero devorar a mis víctimas y exprimirles hasta la última  gota de vida… cada vez más lejos de la esperanza y más cerca de la negra muerte.

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