El Adiós…

Puede que esta reflexión resulte incoherente…quizá, pero resulta que la mayor parte de mis reflexiones son intentos -a veces vanos- por comprender un mundo al que en muy pocas ocasiones bajo, un mundo en el que no gravito porque me resulta muy pesado, porque generalmente prefiero vivir en las nubes, abrir mis brazos al viento y dejarme llevar por la fantasía de historias contadas por otros -muy pocas veces por mí- o bien por las historias verdaderas que otros suelen contarme.

Y cuando se trata de mí, no creo que sea muy interesante, salvo por una sola cosa, un simple detalle que hasta el momento me sigue resultando extraño, ajeno, lejano y muy sintomático: el adiós.

He vivido la misma historia muchas veces, pero nunca he podido tener un “adiós” que sepa a eso:  a despedida, a “gracias pero ya me tengo que ir”, a “no me puedo quedar”, a “ya no quiero estar aquí”…y siempre me quedo pensando ¿cuál de esas será? ¿será que ya no está a gusto? ¿será que tuvo miedo? ¿será que no soy convincente? ¿será que no fui suficiente? ¿será….? y nunca lo sabré, salvo, quizá con el paso del tiempo, cuando las heridas sanen por completo, la vida me de la oportunidad de conocer lo que había detrás de esos adioses no pronunciados, de esos adioses que se obviaron y de los cuales fui privada…no una, sino muchas veces…

Hoy por hoy, luego de tantos adioses inexistentes, luego de tantos adioses sin pronunciar, tendré que aprender a desprenderme, de las personas, de las ataduras, de complejos, de salidas falsas, de trampas como la fantasía, tal como lo dijo aquella sabía mujer: la fantasía es la trampa número uno de la mujer, porque le impide aventurarse a vivir…

Ahora, luego de haber pasado 34 años en este mundo, de haber vivido mil experiencias, de haber tomado malas decisiones y haberme equivocado en infinitas ocasiones, de haber creído tontamente quizá con la vana esperanza de encontrar en mi camino un alma semejante de la cual asirme para no sentir que es mejor seguir volando lejos de la tierra, para no quedarme definitivamente en el cielo, he comprobado que no importa cuánto me esfuerce, nunca podré  entender porque la gente tiene miedo de abrir sus alas y lanzarse al vuelo…

Yo,  una vez más parto, ya sin buscar adioses, ya sin la inútil esperanza, sola, con mi pluma de viento, mis alas de sueños y mi corazón de furia (todo quebrado, todo remendado, todo hielo…todo FURIA).

Anuncios

2 Comments

  1. no todos somos pa andar en pares por la vida… algunos la vivimos de nones y aún así! hay que tirarse al vacio sin paracaidas de vez en cuando!!! yo no sabia cuanto se disfrutaba la soledad hasta que la vivi..

    Responder

    1. Yo no sabía cuánto se disfrutaba de la soledad hasta que me quedé sin ella y luego un adiós de estos, un adiós sin explicación me hizo reflexionar y me hizo ver porqué disfrutaba tanto de la soledad.

      Responder

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s