Playa y desierto

Curiosa dama era Viento, caprichosa y veleidosa decían algunos y al parecer ni sus amigos se ponían de acuerdo en cuanto a la opinión que de ella tenían.

Agua no la entendía en lo absoluto, ella pensaba que aquel comportamiento excéntrico sólo era producto de alguna rareza familiar; Fuego por otro lado la dejaba ser, aunque ciertamente para ella resultaba muy escandaloso ser como Viento, tan dada a cambiar de dirección, tan tremendamente conflictiva, pero no le molestaba, total, con no imitar sus acciones bastaba.

Y para los demás, era la siempre inquieta y graciosa Viento, se la pasaban pendientes de qué nueva locura haría: arrancar los Dientes de León y hacerlos volar en primavera, arrastrar semillas de un campo a otro, soplar fuerte y asustar caballos en los establos, irrumpir, gemir…vivir…volar.

Sin embargo, su comportamiento era algo que ellos jamás seguirían, claro que no, con uno que lo hiciera bastaba y si era Viento, entonces todo iba bien porque ella era así, toca aquella excentricidad y locura, era cosa de Viento y de nadie más.

Pero un buen día, mientras Viento, nacida en los áridos desiertos del norte, soplaba con fuerza su calor ardiente sobre una inmensa llanura dorada, decidió que estaba un poco aburrida,  por lo que tomó una decisión poco habitual, si bien era una locura, es cierto que aquel viaje que emprendería, la alejaría peligrosamente de sus territorios y aquello podría provocarle un daño irreparable, incluso la muerte.

Le hablaron de otras tierras, hermosas tierras, muy parecidas a la suya, pero con una peculiaridad fantástica: en los sitios en los que había arena hermosa y suave también existía el agua ¿sería posible? le llamaban playa, ¡Ah! ¡la playa! aquello resultaría muy interesante, además le dijeron que por allá el viento no era seco y que, si tenía suerte, quizá conocería a Tramontana…

Tramontana…qué nombre tan misterioso y fascinante.

Así que Viento viajó, con toda su fuerza, cruzó todos los territorios posibles: desiertos, bosques, llanuras, sabanas, sierras, lagos, montañas…y entonces llegó a la playa, la vio a lo lejos y su corazón brincó, se aceleró y quiso estar ahí de inmediato.

Ya en la playa, conversó con todo el mundo, pronto Viento quedó familiarizada con todo aquel nuevo mundo, pero algo seguía intrigándole: Tramontana.  Decidió que no esperaría más ninguna señal de anormalidad y mejor decidió preguntar, sopló hacia el risco y entonces le preguntó al acantilado por Tramontana.

– ¿Tramontana? ¿En verdad deseas conocerle? si es así, sólo debes esperar un par de semanas más, suele venir cada año por estas fechas, pero no antes…¿cómo le reconocerás? No te preocupes, tú le reconocerás porque son de la misma naturaleza y un elemento tan peculiar como ustedes suele darse cuenta en cuanto ven a uno  de los suyos.

Viento agradeció la información y se retiró a la playa, donde se quedó quieta por un rato mientras pensaba qué hacer durante todo este tiempo que faltaba para que arribara Tramontana.

Por las mañanas jugaba con los niños, se divertía derribando los castillos que los pequeños hacían a la orilla; jugueteaba con el cabello de los paseantes, arrancaba uno que otro pareo de las jóvenes que caminaban mostrando sus cuerpos dorados y a veces se retiraba un poco para descansar.

Todo se veía igual que siempre, pero no lo era, algo había diferente y Viento no lograba entender que era; se dio cuenta que hacía unos instantes, la playa tenía más gente que la que habitualmente tenía a esas horas, pero eso no debía ser lo que la inquietaba…no, era otra cosa y tenía que ver con el ambiente.

Pasaron un par de días y aquel clima enrarecido seguía inquietando a Viento, quien bajó la intensidad y trató de mantenerse alerta para registrar cualquier cambio, así que decidió dar un paseo por la playa que contrario a lo que sucedió hace 48 horas, se encontraba vacía ¿y ahora qué? se preguntó y justo cuando trataba de entender porqué primero había tanta gente que aquello parecía un hormiguero de humanos y ahora el sitio estaba absolutamente vacío, sintió un gran golpe, como una embestida, pero no como las que ella solía propinar  a las rocas o a cualquier ser vivo que se le cruzara, no, aquel golpe se lo estaba propinando un viento húmedo y pesado…era Tramontana.

Lo supo enseguida, porque aquello no se parecía en nada a lo que ella conocía: tenía que ser Tramontana, él se presentó y ya que no estaba habituado a ser recibido por ningún viento cuando arribaba a aquellos territorios por esas fechas,  tuvo curiosidad por la presencia de ella ahí.

Ya le había llegado el rumor de que Viento estaba esperando conocerlo y de que sería posible que estuviera ahí cuando él llegara, lo que sería muy interesante ¿qué sucede cuando un norte se cruza con una corriente cálida?, el resultado era algo completamente fuera de lo normal, al menos para los habitantes de aquellas latitudes.

A Tramontana le agradaba la osadía de Viento y le permitió quedarse con él durante el tiempo que él estuviera presente y aunque él le daba un poco de miedo, decidió que no había viajado desde tan lejos sólo para quedarse sin hacer nada, así que aceptó la oferta y ambas corrientes se mezclaron para soplar.

El resultado fue fantástico, era como una especie de tormenta tropical, a los paseantes de aquellos lugares, que ya esperaban el implacable rugido de Tramontana, les encantó lo que esa primavera ocurría, el clima era hermoso, raro, pero hermoso.

Por la mañana llovía a cántaros, Viento y Tramontaba dejaban a la lluvia hacer su trabajo, ya que ellos prefirieron soplar por las tardes, emanaban corrientes cálidas, muy cálidas que eran más como caricias tentadoras que como huracanes atemorizantes.

Viento estaba fascinada y a la vez cada día sentía más tristeza de que Tramontana tuviera que marcharse en pocos días, pero mientras eso sucedía ella disfrutaría al máximo la belleza que para ella representaba aquella corriente caótica, fuerte, ruda, y que tanto miedo provocaba en todos los habitantes de aquellos territorios que por primera vez pudieron disfrutar de la playa en aquellas fechas.

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2 Comments

  1. viento es el norte? y tramontana la corriente calida?, osea viento viajo al pacifico?.
    buen relato, camrrada furia, los imagine en la bahia mas cercana de este lugar haciendo de las suyas, en esta temporada de uracanes que apenas se asoma.
    arre

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  2. Un norte es una corriente fría Ferchus, pero Viento no era un norte, era una corriente del desierto y Tramontana es un viento loco del Mediterráneo…o sea que Viento se fue más lejos aún.

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