IV. Mujer desierto

Mujer que hierve

que ebulle

bajo un millón de soles ardientes.

 

Mujer ardiente

que esconde entre su inmensidad

un oasis de placer cálido y dorado.

 

Arena cálida, blanca y brillante…

arena de las dunas ancestrales

que viajan con el viento

de norte a sur,

de este a oeste,

de un crepúsculo a otro.

 

Mujer desierto que no acabas,

tan grande e inmensa,

tan vasta y sobrecogedora.

 

Mujer desierto,

ninfa de los mil orgasmos

que abre su pecho y alimenta.

 

Mujer oasis

que guarda dulzura

entre sus muslos duros

sin tiempo ni edad.

 

Es la dama que arde,

no la detiene la roca;

la novia del viento seco,

la amante insaciable y poderosa

que cabalga bajo un techo estrellado,

esperando un nuevo día,

un nuevo amante.

 

Mujer sol,

mujer desierto,

mujer calor.

 

 

 

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