Escultura

Extraña era la forma de aquella escultura, tan extraña que resultaba fascinante mirarla y grande la tentación de tocarla, de pasar los dedos por cada uno de sus huecos, pero estaba prohibido. Existen aún muy pocos museos que permiten a los visitantes tocar las obras en exhibición, apenas aquellas colecciones hechas para invidentes, pero ésta no era tal, no estaba creada para ciegos, estaba hecha precisamente para pr0vocar el deseo de sentir su textura a través de su color y de sus contornos.

Justo cuando iba a tocarla, cuando estuve a punto de infringir uno de los principios básicos relacionados con la visita a un museo, sentí su mano sobre la mía, era cálida,  suave, blanca, hermosa y grande, muy varonil…alejó mi mano de la pieza, asustada giré mi rostro para verle…me miró con la intensidad del fuego del crepúsculo vespertino y sus labios grandes y carnosos se tornaron aún más tentadores que la pequeña obra que estuve a punto de ultrajar con mi tacto, mi corazón a mil por hora.

Arqueó hacia arriba su ceja izquierda y soltó mi mano, giró su cuerpo alto y angular, me dio la espalda y se fue caminando hacia otra sala, yo me quedé mirando la mini escultura que estaba frente a mí, la olvidé y giré mi cuerpo para ver partir aquella hermosa figura masculina, preguntándome si debía seguirle y darle el beso que quise darle cuando levantó su ceja.

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6 Comments

  1. Muy interesante, una pequeña historia que retrata muy bien ese sentimiento que a veces nace de la nada sin explicacion aparente, creo que debemos considerarnos afortunados cuando lo poseemos porque eso significa que le damos suficiente libertad a nuestra alma.

    Un saludo desde http://lunare.wordpress.com/ ojala pueda pasar a dejar un comentario en mi blog, gracias de antemano.

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  2. Muy bueno. Hay un momento en el que no captas qué es lo que sucedió; es como un punto de quiebre en el momento que las dos manos se unen. Podrìamos pensar que la estatua cobró vida (que fue lo que yo pensé al principio), pero despues te das cuenta que la fascinación que esperimentaba por la estatua pasa de inmediato a un nuevo “objeto”: aquel hombre carnal que se interpone impidiedo un placer prohibido y que, sin embargo, sin saberlo, sólo lo tranfiere. Maravilloso.

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  3. Estoy pensando que debo empezar por escribir cuentos cortitos, para que no me pase lo que dices, que salto o me acelero en la narración, en este se me facilitó la secuencia por lo cortito, Gracias por tu opinión Alansillo, listillo desde chiquillo.

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