Día 5. Principio Básico Número 5. Si parece chino y come chino…ha de ser chino.

Desde hace poco más de dos años he creído que Adrián no se la pasa en la sala de urgencias y siempre enyesado porque yo soy muy neurótica y durante el tiempo que estoy en la casa por lo general siempre me la paso vigilándolo, como quien dice yo aplico el clásico “con un ojo al gato y el otro al garabato” o, a Adrián.

Pues hoy me dio tremenda lección; estábamos solos en casa, yo disfrutando de mis últimos días de vacaciones, sentada en el sillón, tejiendo una bufanda que seguramente usará alguien má de mi familia porque no soy muy afecta a esas prendas, Adrián estaba jugando justo en el otro extremo del sillón, digaos que  más o menos a un metro y medio de distancia, él estuvo muy tranquilo toda la mañana y hasta ese momento no había intentado ninguna de sus hazañas intrépidas así que  me confié (cosa que nunca debo hacer) y en un brevísimo descuido, digamos de unos tres segundo, el pequeño se tiró un clavado, creo que no con intención sino porque no se alcanzó a agarrar bien y fue a dar al piso, para cuando yo me lancé para evitar que la coronilla de su cabeza se incrustara en el piso, el valeroso Strudell de Manzana, ya había logrado interponer sus manos para detenerse, a escasos centímetros del suelo.

Gran lección aprendí: no menosprecies la habilidad de un niño y menos si ese niño es un intrépido de corazón, si tiene la suficiente habilidad motriz para meterse en situación arriesgadas, seguramente también la tendrá para interponer sus brazos y evitar caerse en el piso.

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3 Comments

  1. No estarás de acuerdo conmigo, lo sé, pero te diré algo, no siempre va a estar supermamá para no dejarlo caer. Qué bueno que logró detener la caída por sí mismo, eso habla de un gran sentido de autoprotección pero yo te pregunto, ¿cuántas veces has evitado que fluya ese sentido?
    En casa, mi sobrino más pequeño es nuestro pastel de chocolate (por morenito), y tiene muchas semejanzas con lo poco que sé de Adrián. No nos gusta que se lastime, obviamente, pero hemos visto su gran capacidad de levantarse de esas caídas.
    No estarás de acuerdo conmigo, lo sé, pero deja de vez en cuando que se caiga, que sepa que la vida es así, de caídas, raspones y levantones. Un guerrero aprende así.

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  2. Fíjate que no estoy de acuerdo porque si bien yo he salvado a Adrián de hacerse daño, sólo po decir un número, unas 500 veces, él solito ha experimentado o la caída o la salvación al menos unas 1000; es un niño sumamente rápido, pregúntale a Palomilla, tan es así que al año él ya tenía una férula en su tobillo…y supermamá no estuvo ahí para salvarlo, simplemente fluyó y zas…

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