Día 1. Principio Básico Número 1. Laissez faire, laissez passer

Primero de Enero de 2011.

No luches contra lo inminente, deja que suceda, lo más probable es que la vida o el universo estén tratando de enseñarte algo importante; reserva tus fuerzas para las batallas que realmente tienes que librar, hay momentos para hacer la guerra y otros para poner en práctica la paciencia y buscar la serenidad.

Yo misma tuve que dejar partir a una persona porque mi apredizaje y el de esa persona tienen que darse primero por separado si acaso es posible que el futuro nos prepare un aprendizaje en común.

A veces nos aferramos a luchar todas las batallas por diversas razones, porque quedarnos sin pelear puede hacernos parecer pasivos, porque no nos gusta que la gente crea que no sabemos luchar, para probar que somos los más tremendos guerreros, pero lo cierto es que quizá el verdadero motivo por el que nos gusta pelear todas las batallas es porque la tranquilidad a veces es más aterradora, porque la soledad del guerrero no siempre implica serenidad, sino la más dura de las batallas, por eso es que acciones como la eutanasia a muchas personas les representa tan terrible pecado, porque el “bien morir” a veces provoca más miedo que seguir sufriendo, a final de cuentas el sufrimiento de una persona con alguna enfermedad terminal es algo que ya conoce tanto la persona como sus seres más allegados, mientras que la muerte es aquel obscuro pasaje que conduce a un sitio desconocido, luminoso sí, pero nada familiar.

Laissez faire laissez passer; dejar ser dejar pasar; sin embargo, hay que abrir los ojos y tener descubiertos los oídos para saber cuándo debemos levantarnos para librar una batalla y cuando tenemos que dejar pasar el sabor de la guerra, también de eso está constuído un buen guerrero de intuición y perspicacia.

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3 Comments

  1. Es difícil resignarse a no pelear por algo que se desea. Algunos cabeza-huecas no entienden ese letargo, esa serenidad.
    A veces no se es guerrero, se es vikingo, bárbaro ciego que desea la lucha, la batalla, la guerra más que nada.
    Es difícil resignarse a perder las batallas antes de lucharlas.

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  2. Perder es la palabra clave…¿cómo sabes que la estás perdiendo antes de lucharla? supongo que si es así es porque sí valía la pena luchar, sino, entonces mejor observa hasta que el viento te diga que es hora de pelear.

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