El discurso, la retórica y la demagogia

Esta mañana cuando estaba preparándome para ir a trabajar, no eran ni las 6:30 de la mañana, prendí la televisión en el mismo canal de siempre, el Canal de las Estrellas porque aún cuando Carlos Loret de Mola no es mi periodista favorito, me gusta ver su noticiero..

Sucede que Carlos Loret estaba entrevistando al Dr. Alejandro Poiré, Secretario Técnico del Consejo de Seguridad Nacional y Secretario Técnico del Gabinete de Seguridad Nacional;  naturalmente le cuestionaba que varios estados, entre ellos, todos los sabemos: Chihuahua, Sinaloa y Tamapulipas, vivían un verdadero ambiente de inseguridad ocasionado por la guerra entre cárteles.

Mi sorpresa fue que a cada pregunta directa y acusatoria por parte de Loret de Mola, el vocero respondía con algo que en nada se relacionaba con lo que le estaban preguntando; lo qué más grabado se me quedó fue cuando le dijo que de todos los puntos que se tenían como metas en el actual gobierno, en materia de seguridad pública, no se había alcanzado ninguna  y el señor doctor, tan cándido responde que en efecto, pero había que ver también que se habían logrado avances en materia de ciencia y tecnología y otros.

De manera insistente el periodista le decía que era imposible no decir que en México existía un clima de inseguridad y al demagogia del funcionario llegó al punto de declarar que los hechos en Tamaulipas, por ejemplo sólo eran casos aislados y que no se podía afirmar que esa era una situación que tuviera mayor problema.

Tanta fue la insistencia del periodista en cuestionar al vocero y tanta fue la insistencia del vocero en seguir declarando que el narco no tenía en sus manos a esta nación que Carlos Loret dio por terminada la entrevista diciendo, palabras más palabras menos: gracias por platicar con nosotros, por compartir su postura con nosotros y permitirnos contrarrastarla, pero el interlocutor, seguía quizá sin darse cuenta de la fuerza de los cuestionamientos que le hacían.

Y esa es precisamente la realidad de nuestros políticos mexicanos, mucho discurso, mucha retórica, mucha demagogia y como cada vez que salen de su casa  van acompañados por al menos un par de escoltas y el gobierno les proporciona vehículos con blindajes que cuestán no menos de 750 mil pesos (los más sencillos) y hasta 2 millones de pesos, no saben lo que significa para un ciudadano común y corriente salir de su casa y no saber si va a regresar.

A mi ya me tocó escuchar balazos en la misma calle que vivo; yo no, pero mi padre sí pudo ver un arma larga tirada justo en el camellón de la avenida que se encuentra a escasos metros de nuestra casa y recuerdo que lo único que pude atinar a hacer bastante temerosa fue gritarle a mi madre para que se regresara de donde andaba y nos encerraramos en una de las habitaciones, yo acurrucada en forma de novillo con mi pequeño cubierto por mi cuerpo y esperando que todo pasara rápido, deseando que mi papá se retrasara en su trabajo para que no le tocara nada desagradable.

Y que un funcionario cuya función es cuidar de la ciudadanía en materia de seguridad pública, diga, en cadena nacional que no hay problema y que todo es cosa de percepción y de hechos aislados, es una verdadera mentada de madre, ni más ni menos y a nosotros lo único que nos queda es tratar de cuidarnos, por nosotros y por los que amamos.

Lo bueno es que no hay inseguridad, nota de 8 columnas, aumentan los secuestros,

 

NOTA DE 8 COLUMNAS: Aumentan los secuestros.

Domingo 22 de Agosto del 2010

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