Ni tinta ni santuario

Ya no mojaré mi pluma en tinta roja

porque rojo es el amor;

ya no buscaré  más frases para otros,

sólo escribiré para mí;

mis noches y mis días,

blancos y áridos serán,

mis versos ya ningunos labios habrán de tocar.

Mis caricias de fuego y veneno

en un cofre de hierro;

la llave de mi corazón

al profundo mar arrojé.

Los ojos me arrancaré

para no dejarme vencer

por los apetitos de mi carne;

a mi isla partiré,

donde ningún dios me alcance

porque el amor sólo es

para los hijos buenos y dóciles;

los renegados,

apenas derecho a observar…

He cerrado las puertas de mi santuario,

selladas han quedado,

por ellas ni la luz pasará,

ni la tinta de mi pluma roja más,

porque rojo es el amor,

y ya de amor no quiero morir.

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4 Comments

  1. Y del mismo color que es el amor,
    es mismo del corazón.
    Y así, con la agonía de tus besos muertos,
    de tu isla apartada de los días,
    El Santuario que has sellado con luz,
    la misma luz lo florecerá.

    Responder

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