Alejandra…

Nunca me han gustado los funerales, me hacen sentir de lo más incómoda, triste y molesta…las causas no importan ahora, de cualquier forma no voy a poder estar ahí porque en domingo tengo que cuidar de Adrián y no hay manera de dejarlo y menos de llevarlo; por eso mismo, cuando yo muera (antes de que suceda) prohibiré que mi cuerpo sea velado ¿velado para qué? quiero que sea cremado y las cenizas sean arrojadas al fondo de las Barrancas del Cobre, así, simple, sin rostros tristes ni abrazos de consolación, no consuelen a nadie por mi pérdida, la muerte sólo es una transición.

Hoy, mucha gente se encuentra triste por la partida de Alejandra, sí, Alejandrota, cómo la llamábamos para distinguirla; Alejandra, aquella mujer fuerte de cuerpo y de carácter, que nunca se callaba lo que sentía o pensaba, que era leal a sus convicciones y a sus sentimientos y bien creo que esas son las dos cualidades que más admiré de ella y lo que más me intrigó siempre era la facilidad que tenía para relacionarse con la gente a pesar de no ser una mujer hipócrita, porque ir por ahí la bandera de la verdad, era una característica que acompañaba siempre a su entusiasmo para hacer amigos.

La noticia de su decaímiento fisico no fue algo que me resultara extraño, recuerdo haber ido a la facultad para hacer algunos trámites personales y su rostro, su mente y su corazón, parecían en otro lado, la efusividad a la que etaba acostumbrada cada vez que la veía, no estaba ahí, no era Alejandra, no era la mujer fuerte que yo había conocido desde hacía tantos años, si bien no fuimos las mejores amigas, sí creo haberla tenido bastante cerca durante algún tiempo, al menos para que mi corazón sintiera una opresión hoy que me enteré de su partida.

Y ahora que ya no está, ahora que todas sus amigas lloran su irreparable pérdida, yo me limito a hacer una reflexión, sobre aquellas imágenes que guardo en mi memoria sobre la gran Alejandra, sobre su carácter recio y su forma de ser.

Yo no le voy a desear nada, porque una persona que se va en las condiciones en que ella se fue, seguro tiene preparado algo mejor, aunque ya no sé qué tan creyente soy, tengo la esperanza de que la muerte, sólo es una transición, a otra vida, a otro tiempo y espacio, a otro mundo…no lo sé, quizá a la eternidad.

Adiós Alejandra, hasta siempre en nuestros corazones.

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