Exorcismo

Había dejado de platicar contigo porque pensé que entre menos estrógenos más fácilmente iba a resolver las cosas, pensé que entre menos voluble estuviera, mucho mejor porque entonces no me dolería lo que me pasa; pero me equivoqué porque no soy un hombre, intento portartme como tal o, mejor dicho intento que mi parte masculina sea la que prevalezca en este mundo masculino, pero tampoco creo poder lograrlo porque aún cuando esa parte de mí se encuentra exacerbada, nunca seré un hombre, ni quiero serlo, no quiero que la injusticia y la violencia de los Xy gobierne mi vida, no quiero pelearme con nadie en una disputa de poder, no intento establecer ningún clan en el que yo sea la reinta y señora, no me apetece dejar marcado ningún territorio, antes prefiero ser una nómada y deambular sin rumbo fijo porque entonces nada me será ajeno.

Hasta me corté el cabello; fue un exorcismo que me libró de varios demonios internos y alguno que otro externo, fue una forma de gritarle al mundo que no me importa si no me veo bonita, los destellos rojízos de mi cabeza no embelesarán a nadie, será mi fuerza y mi razón la que ganen las batallas que me surjan, porque nunca he entendido a esas mujeres que agitan sus pestañas, se echan los cabellos hacia atrás, se ponen la mano en la rodilla con la pierna cruzada y hablan con su registro más alto…yo en cambio nunca aprendí a ser así, para bien o para mal y no sé si fue mi pequeñez física la que me obligó a compensar la fuerza de mi voluntad y la rudeza de mi carácter, pero tampoco eso me preocupa.

Todavía me resisto a creer que la única forma de ganar la batalla de la igualdad -que no uniformidad- es diciendo que sí a todo, es aceptando todo aún cuando no estoy de acuerdo porque no creo en la legitimidad de una lucha que se basa en la hipocresía, sólo por no crear conflictos porque esa paz no puede perdurar; prefiero tardarme en lograr mis objetivos sin tener que tomar “atajos” para que luego no me lo recriminen, prefiero que me reclamen ser mujer, pero eso es algo de lo que no soy culpable, eso es algo de lo que me siento orgullosa, pero sobre todo es algo que no quiero cambiar.

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4 Comments

  1. Igualdad es una palabra estúpida fuera del mundo matemático 1=1, pero H≠M, somos diferentes una simple pequeñez genetica hace que bioquímica, física, y mentalmente seamos diferentes, ¿Que debemos valer lo mismo ante las sociedades? esa es otra cuestión se usa la palabra equidad (que tiene la misma raiz de igualdad) para decir lo que se busca; Sí debemos valer lo mismo, tener las mismas oportunidades sin importar el sexo ya de ahi cada quien se rasca segun capacidades, pero mientras se busque la igualdad tal cual como revancha no llegaremos a ninguna parte pues no somos iguales y que bueno por ello.

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  2. Si es revancha entonces no se buscará la igualdad ni la equidad, simple.
    Y, al menos en lo que a mí respecta me queda clarísimo que no somos iguales, pero no se nos deben negar las oportunidades por pequeñeces circunstanciale en las que nada tuvimos que ver como el sexo o por cuestiones accesorias como el color de la piel, los ojos y el cabello, la medida de la copa del brassiere o el tamaño de las nalgas o, lo que está de moda: las inclinaciones o preferencias sexuales.

    Esa es, creo yo, la verdadera lucha.

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