Alas y coincidencia…

No había querido escribir por no aprovechar el oportunismo del día, aunque el tema lo traigo dando vueltas en mi cabeza desde hace días y para poder descargar todo el cúmulo de emociones y sentimientos que me embargan desde el último mes, necesito, requiero, exijo poder escribirlo.

Tiene que ver, sí, con ser mujer, pero a la vez se relaciona más con ser persona y relacionarse con otros seres humanos, con vivir.

No tengo la intención de “compartir mi sabiduría” -como alguien lo señaló una vez- simplemente porque no soy y mucho menos me considero una persona sabia, simplemente soy un ser humano que no huye, que intenta no posponer, que no esconde y sobre todo que no tiene la tendencia a enajenar sus responsabilidades porque  fue educada como un ser humano que debe hacerse cargo de sí mismo y que está acostumbrado a resolver su vida, no a que se la resuelvan otros.

No sé si tenga que ver, pero en mi caso a ello atribuyo que el desempeñarme laboralmente en el mundo del arte y la cultura me ha enseñado a entender que en la mayoría de las ocasiones un actor, bailarín, cantante, pintor, escritor, ejecutante, escultor, fotógrafo o arquitecto no hacen arte porque tengan la imperiosa necesidad de compartir, incluso lo contrario, lo hacen porque tienen la forzosa necesidad de expresarse y no es que el auditorio o el espectador carezca de importancia, es que en realidad el proceso de expresión nace y se gesta de manera intrínseca y el “feedback” viene a pasar parte del proceso de quien admira la obra de arte, sea visual, plástica, escénica o de alguna otra naturaleza o, como dijo Marissa Chávez, el artista propone e invita al espectador a vivir “su proceso de mi proceso”.

A mi me pasa algo similar y aunque no soy artista, cuando escribo, no busco compartir, busco expresarme, ¿Egocéntrica? ¡Claro! todos lo somos, sólo que algunos lo aceptamos, lo asimilamos y nos valemos de esa característica para vivir y para intentar crecer y madurar; así es que, cuando escribo vivo mi proceso y si alguna persona puede a través de ese intento de racionalización vivir su proceso ¡excelente! y si no, puede desechar tranquilamente lo que acaba de leer y seguir adelante con su vida; así es esto, los seres humanos nos conocemos y nos encontramos, somos todo un entramado, cuyos hilos a veces se cruzarán y conformarán un tejido que puede ser desastroso o simplemente hermoso… o ambos, pero también podría ser que los hilos nunca se junten y aún así conformen parte de un todo que no deja de ser maravilloso y complejo.

Mi proceso comenzó cuando asimilé, casi sin entender, que a mi me estaban educando para ser persona, no para ser hombre o mujer y curiosa o contradictoriamente recuerdo algunos comentarios de mis padres cuando decían que yo soñaba mucho y que quería volar muy alto, la realidad es que no quería ni quiero volar alto, mi deseo ha sido y es únicamente, volar, extender mis alas a pesar del miedo o la indiferencia, retarme contra todas las posibilidades y aún contra mi abrumadora pesadez.

Hace poco me preguntaron si había tenido problemas por mi forma de ser, por mi carácter  y precisando un poco esto, debo decir que sí, he tenido problemas pero por mi temperamento y ha sido mi carácter el que me ha sacado a flote en esta lucha que yo misma me impuse, sí he tenido problemas por poner por encima de todo y por delante de todo a mis alas, por no dejármelas cortar y por la molestia que esto le causa a la gente ¿qué gente? No lo sé a ciencia cierta, pero siempre salen por ahí los comentarios al respecto.

Y esas alas y esa lucha son los que me tienen en este preciso momento en este preciso lugar, además de todo mi contexto y mi circunstancia, escribiendo acerca de ellos, racionalizando sobre mis procesos, tratando de entender los procesos de otros y buscar sino la coyuntura, al menos una reconciliación silenciosa entre el mundo de afuera y mi mundo interno, ese que todos los días sufre mutaciones, de color y de forma que me hace parecer tan contradictoria y me hace ser tan complicada o compleja, ya no lo sé muy bien, ese que no mucha gente entiende y ese que no me interesa que mucha gente entienda, porque entonces, como lo dije un par de veces, tres veces creo: “no quiero crecer, porque si crezco me volveré normal y me desvaneceré en el entorno”; no me importa pasar a la posterioridad como una mujer conocida, me interesa ser lo que soy en mi momento, me interesa poder morir mañana o dentro de muchas décadas teniendo la certeza de que siempre fui lo que quise ser, no lo que otros quisieron, que obtuve mis propias respuestas y tuve la oportunidad de contrastarlas con las de otros seres humanos que se encuentran en esta lucha, en su propia lucha, no que caminé por el mundo feliz, pero sin esa terrible amargura que provoca el saberte parte de un universo infinito, inacabable, inacabado, inconmensurable, inexplorable; sí, me gusta la sensación de incertidumbre y de pesar por saber que nunca voy a entender a la totalidad de los seres humanos ni voy a terminar por comprender los misterios del mundo, del universo, de la vida; ese es mi mundo obscuro y atemorizante, lleno de gente que camina una al lado de la otra y a la que a veces logras distinguir por las rápidas ráfagas de luz que se cuelan de vez en cuando, gente con la que cruzas palabras, entablas conversaciones, inicias relaciones, vives una vida…gente con la que coincides…

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8 Comments

  1. “ese es mi mundo obscuro y atemorizante, lleno de gente (…) a la que a veces logras distinguir por las rápidas ráfagas de luz que se cuelan de vez en cuando, gente con la que (…), inicias relaciones, vives una vida…gente con la que coincides…”

    Coincidencias tan extrañas de la vida…

    HMx

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  2. “me interesa ser lo que soy en mi momento, me interesa poder morir mañana o dentro de muchas décadas teniendo la certeza de que siempre fui lo que quise ser, no lo que otros quisieron”

    Llegué a leerte a través de incitatüs y me gustó, me inspiró y me encantó coincidir. Sigue así, fiel a ti misma.

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  3. De nuevo me he tardado en comprender, en paladear las palabras, en intentar darles orden y sentido.
    Pero es que Marissa me ha dejado pensando tanto, reviviendo tanto.

    Sin embargo también me ha puesto las cosas en perspectiva y estoy agradecida de que junto a mis pasos y por el mismo sendero vayas precisamente tú.

    Gracias por tu Furia tan volátil que de muchas formas me ayuda a comprender la vida y también a crecer.

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