¿Mi perfume favorito? El viento.

Gracias Julio Galán,  por pasar por esta tierra y dejarnos tu corazón en tu pintura.

En mi última visita a Monterrey, en octubre del 2007, para asistir al Tercer Encuentro Nacional de Interpretación, organizado por el Programa Nacional de Interpretación con sede en el MUCA, UNAM y con la colaboración directa del MARCO, Monterrey, tuve uno de esos encuentros extraños con el arte que te dejan marcados.

Su nombre: Julio Galán; Profesión: Artista, pero más concretamente artística plástico y reconocido como prolífico pintor aunque incursionó un poco en la multidisciplina para poder expresar su profunda vida interior.

Hasta ese momento de Julio Galán yo sólo conocía su nombre, pero no había tenido la oportunidad de explorar en su obra y mucho menos de encontrarme frente a un cuadro de él.

Durante esa semana en Monterrey, tuvimos la fortuna de que en el MARCO se estuviera exhibiendo una colección completísima de este fabuloso pintor a quien muchos críticos, equivocadamente, han comparado con Frida Kahlo; en lo personal creo que la únicas semejanzas existentes entre estos dos personajes son, además de ser pintores, que su obra resulta desgarradora por emanar directamente desde lo más profundo de su vida interior.

Hoy recordé mi recorrido por las salas del MARCO y me viene a la memoria las sensaciones que me trajo haber estado parada frente a la obra de este pintor mexicano neo-expresionista.

Mi encuentro con su obra aún me resulta nebuloso, no puedo, a casi tres años de haber estado ahí, definir exactamente qué era lo que provocaba en mi admirar esas pinturas tan llenas de color, de expresión, de dolor, pero sobre todo de angustia.

Julio Galán nació en 1959 en Muzquiz, Coahuila, pero cuando era muy joven su familia se mudó a Monterrey, por lo que ahí fue donde creció. Así que mientras estudiaba arquitectura en la universidad, dedicó parte de su tiempo para comenzar a pintar bajo la guía de Guillermo Sepúlveda. Su primera exhibición la tuvo en 1980, precisamente en la Galería Sepúlveda…el resto es historia.

No es mi propósito hacer una crítica sobre la obra de Galán, tampoco hablar sobre su vida, porque no soy experta en arte ni tampoco biógrafa; soy una simple espectadora que recuerda el impacto que la vida de una persona muy lejana provocó en sus sensaciones.

¿Cómo es posible que un ser humano muerto ya, con una vida completamente diferente en todos lo sentidos, provoque en otra tal cantidad de emociones y sensaciones? Así fue como sucedió, estar parada frente a esa exposición que incluía algunas pequeñas instalaciones y una pared de videos, realmente me provocó ganas de salir corriendo y dejar de ver el corazón de un hombre que, por lo que he leído de él, vivió adelantado a su tiempo y, tal como muchos artistas y pensadores, la incomprensión de la sociedad en su época lejos de nulificarlo, lo hacían más fuerte y creativo.

Creo que la sensación más fuerte que logro separar de aquel momento es la angustia y el dolor que, cosa curiosa recibieron un remanzo de paz al leer esa maravillosa frase que refleja la riqueza de la vida interior de este hombre: ¿Mi perfume favorito? El viento.

Libertad, ansia de libertad, de sentirse como un ave que zurca los mares y los cielos,  cuyo único compañero es precisamente el viento, por eso me gusta el viento, aún cuando se muestra implacable; quizá porque nadie lo recuerda hasta que se enfurece, es invisible, pero logra rugir con una fuerza tan terrible y temible que es posible hacer palidecer al más valiente.

Mi perfume favorito, el viento, aquel que nadie ve, pero todo el mundo siente, tarde o temprano, todos recuerdan que el viento siempre ha estado ahí.

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4 Comments

  1. Pues el viento no es sólo un perfume, es también un indicio de cambio, una señal de que todo está en movimiento, de furia, de enojo, de misterio y horror.

    Se que tu amas al viento, pero a mí en muchos sentidos me aterra, especialmente cuando sopla muy fuerte y parece que miles de voces gritan frases incomprensibles.

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  2. Yo también tuve oportunidad de admirar su obra en esa exposición en MARCO y tampoco sé cómo describir lo que sentí, pero definitivamente me conmovió.

    A mí me encanta el viento, me hace sentirme viva.

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    1. Cecilia, ¿eres de Monterrey?
      Bueno, que gusto encontrar otra persona a la que le gusta el viento y por lo de Julio Galán, exactamente me pasó así, es bien complicado decir qué sientes, yo sólo he podido definir que sentí una fuerte conmoción y una terrible angustia, mucha angustia.

      Responder

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