Aquella noche…

Eres un niño con voluntad férrea, no sé si sea una cualidad común en los niños de ahora, pero sí sé que a ti te sobra.

Hoy sucedió de nuevo, tuviste una de esas crisis, al parecer no tan grave o quizá es que yo ya me estoy acostumbrando y sé como manejarlo, de cualquier forma, esas crisis tuyas hacen que todo mi mundo se mueva, trastocas mi tiempo, mi paz y la confianza que por lo general tengo en mí.

Desde que empezaste a dormir, te oía roncar y ya sabía que era cuestión de tiempo para que despertaras llorando…o gritando, tal como lo hiciste, yo apenas empezaba a conciliar el sueño, ese que no ha sido bueno desde hace ya no sé cuántos días, primero porque tú te enfermaste  luego porque las desveladas y descuidos míos para cuidar  de ti, hicieron que yo cayera enferma.

En este momento pareces feliz, ha pasado una hora desde que despertaste y pareces no tener ganas de ir a dormir; quizá si esto hubiera sucedido hace unos 18 días, yo no lo hubiera tolerado como hoy y casi creo que por eso mi tos y mi disfonía son más de tipo emocional que físicas, porque yo sé que no siempre tengo paciencia contigo y aunque logre hacer lo que debo hacer como tu protectora, el instinto de amarte a veces no me sale tan bien, hoy decidí ser diferente, decidí amarte antes que protegerte y creo, por lo que estoy viendo, que lo primero forzosamente involucra a lo segundo.

En este momento juegas así que me puse a escribir esta carta que espero un día puedas leer y entender y por el paso que llevamos, no será en un futuro muy lejano.

Al sentarme a escribir corriste a hacia mí para que te sentara en mis piernas como sueles hacerlo, me quitaste mi pluma y mi cuaderno y, también como siempre, te pusiste a darle vuelta a las hojas  para rayonearla como si tú también escribieras tu propia historia, sin permitir que otros lo hagan por tì o te digan qué debes hacer, eso me gusta mucho, pero ¿sabes? Tiene un costo alto, que quizá n debas pagar hasta dentro de mucho tiempo, pero sí, tarde o temprano, aunque no dudo que tú tendrás la fuerza y la entereza para sobrellevarlo. Es una de las cosas que hay en ti que me provocan disonancia, porque debo luchar contra tì para que no te lastimes ni desboques, pero mi razón y mi emoción también me dicen que es preciso darte libertad y defenderla por ti a capa y espada mientras sea yo quien vele por tus sueños.

Mi pequeño Strudell de Manzana (algún día no muy lejano escribiré cómo fue que te convertiste en Strudell de Manzana), te escribo esto por una razón o varias que al fina se resumen en una sola; me desvelo y sacrifico por ti, no porque espere que algún día me lo reconozcas y agradezcas, lo hago porque quiero que aprendas con el ejemplo, que el sacrificio siempre debe realizarse por un bien mayor y no para esperar una recompensa por ello, porque en realidad es muy raro que llegue.

Quiero que comprendas lo que significa el amor y entiendas que las buenas obras que realizamos por los demás, por amor a las personas o a una causa, serán lo único que nos acompañe en nuestra vida y nadie nos lo podrá quitar.

Deseo que nadie destruya tus sueños y crezcas seguro y feliz; no es cierto mi pequeño amor, que uno siempre debe sufrir para alcanzar la felicidad, no es cierto que sólo el sufrimiento tiene validez, la sociedad en estos momentos sufre de una terrible dicotomía ¿Qué es eso? Busca un diccionario.

Esa dicotomía nos ha llevado a matar gente a venderla, prostituirla, destruirla…pero a la vez promueve el sufrimiento para alcanzar bienes mayores.

Eres un niño privilegiado porque de todos tus seres cercanos, sólo recibes amor, atención,  protección y seguridad, entonces ¿quién soy yo para quitarte esos privilegios que muchos niños alrededor del mundo, por desgracia no conocen?

Si has nacido bajo el cuidado y la protección de una familia que te ama como a su tesoro màs preciado ¿por qué deberíamos sacrificar eso?

No es cierto que debamos hacerlo, debemos agradecerlo y honrarlo, porque el mundo necesita hombres y mujeres que sepan volar, soñar, crear, luchar, gritar, correr, trastocar, revolucionar, amar…

Espero que cuando leas esta carta estés en camino para ser un niño o un hombre listo para

volar, soñar, crear, luchar, gritar, correr, trastocar, revolucionar, amar…traza tu círculo y cava profundo, lo más profundo que puedas.

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