Contrapropuesta

Pero no necesito un marido; no quiero un marido, necesito un compañero de batallas. No quiero un hombre que salga a la calle por mi alimento mientras yo me quedo en casa esperando su regreso, no sabría como ser su abnegada esposa.

Necesito un hombre que sepa contener mi furia, que me permita gritar, que grite conmigo, que enloquezca como yo en las noches de luna llena.

Necesito un compañero de batallas que me trate como igual y no sólo como la mujer que cuida de su sangre y le prepara el desayuno; no podría conformarme con ser el ama de casa que cuida de su patrimonio ni ser la mujer que simplemente le da satisfacción en la cama…

Quiero un hombre que me permita inventar; necesito un hombre que me deje ser libre, que me sostenga en las noches de tristeza y desvelo y me permita sostenerlo en sus días de dolor.

Que alguna que otra vez me sorprenda con una taza da café en la cama, los trastes limpios y la ropa lavada, seca y planchada.

Un hombre que de verdad comparta conmigo la responsabilidad de ser pareja y que no espere siempre verme hermosa, pulcra y serena cuando llega del trabajo y cuando yo llegue del mío; que comparta conmigo el desastre de la casa cuando ambos regresemos desde de un día de luchar contra el mundo loco e incomprensivo.

Un hombre que coincida conmigo, no un hombre que me obligue a ajustarme a él,  que sepa que soy tan capaz como él para vivir entre los tiburones y tan temeraria como para domarlos y enfrentarlos con furia y entereza.

Quiero un hombre, necesito un hombre que se desvele conmigo en las noches de enfermedad de los hijos, que me acompañe al hospital y se preocupe a mi lado, que me tome la mano cuando vengan las noticias tristes y que llore igual que yo; que un día le de por cambiar los pañales, que vea en las labores domésticas otros espacio para compartir y no sólo una obligación que me corresponde sólo a mí…

¿Que pido mucho? ¿Que es imposible? ¿Que es una utopía? Sí, soy cazadora de imposibles y de utopías.

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4 Comments

  1. Hoy te ví, cruzando el Paseo Bolívar. Sí, te notabas cansada, tal vez sea que el silencio obligado es demasiado pesado.
    Más aún con todo un torbellino de palabras adosado a la pared de unas cuerdas vocales que están en huelga.
    Y quisiera decirte que ese hombre que buscas está allá afuera esperando por tí, pero no puedo decir que en mi feria todo eran tiovivos.

    Besos y abrazos para tí…espero que sí encuentres a tu par, al que verdaderamente valore lo hermosa que eres en todos los sentidos.

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  2. ¿Cruzando? Ay caray…hoy? nu, se me hace que no era yo… cómo andaba vestida?
    Pero en cuanto a lo demás que dices; snif snif, me haces llorar, es muy bonito lo que dices, gracias, por todo.

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  3. Imposibles? Utopías?
    Sí, es cierto, hay hombres que tememos a esas cazadoras de imposibles y utopías, sin embargo, no todos somos tan cobardes.
    Estáte al acecho, ya caerá…

    Saludos cazadora…

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  4. Jajajajaja, no quiero que caiga nadie, no busco…es un anhelo expresado que de pronto toma forma en las palabras que se gestan en mi interior. Y sí, creo que no todos son cobardes o tan cobardes, pero digamos que en términos generales pocos hombres he conocido, en todos los ámbitos, que se avientan retos semejantes, por lo general les da miedo.

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