Reina guerrera

Uno a uno caían al suelo ligeros, a su alrededor iban quedando los últimos vestigios de su feminidad de acuerdo con la hegemonía masculina; casi todos le habían dicho que lo preferían largo, sólo a uno de ellos parecía no importarle, quizá porque estaba más ocupado en otros asuntos y para él sólo era una relación casual, talvez porque le gustaba un poco disfrutar de su aspecto andrógino e infantil, pero lo cierto es que nunca le condicionó ni le hizo comentarios sobre sus preferencias al respecto…

No obstante, este era el momento, casi todas sus etapas de cambio, crisis y transición terminaron por consolidarse gracias a este hecho, ella era la reina guerrera y necesitaba saber que su poder radicaba en su fuerza y no en sucesos circunstanciales, sabía que sus fortalezas tenían que ir más allá, necesitaba probar que no era esa la razón que la hacía una guerrera incansable y temible, a final de cuentas, lo que se pierde se vuelve a recuperar y este sólo era un rasgo superficial.

Pero aún así, verse al espejo la hacía estremecerse y pensar si en realidad hacía lo correcto, pero ¿por qué? ¿Por qué es tan importante? ¿qué es lo que tiene una cabellera femenina para transtornar tanto los sentidos de hombres y mujeres?

Cómo saberlo, lo único que ella sabía era para ella marcaba el fin de un duelo, su duelo personal, para ella marcaba el fin de una época, quizá de sufrimiento o quizá de negación, pero marcaba el final de algo, por eso necesitaba arrancar su cabello y luego, casi como por arte de magia, al verlo crecer poco a poco, ella sabría así que todo estaría bien después, que las cosas no permanecen intactas por siempre, que somos constante cambio y por lo tanto, su cabello corto era la perfecta analogía que necesitaba en ciertos momentos de su vida, para saber que todo puede mejorar, crecer y brillar ante los demás, hacerla más hermosa ante el espejo, aún cuando días, semanas, meses atrás, su rostro andrógino sólo reflejaba hartazgo, ira y dolor…

En todo eso reflexionaba mientras el símbolo de su feminidad cobraba otro sentido al amenazarla con dejarla…pero no, la fuerza de su ser no se iría junto con su cabello achocolatado ahora muerto; ella era más que eso, mucho más…y estaba por probárselo a si misma, a nadie más.

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4 Comments

  1. Ninnia, creo que un hecho de transmutación me hizo también arrancar de tajo ese símbolo de la femeneidad per se. Psicológicamente (según mi linda psicóloga) el hecho de cortar el cabello es una mutilación a la parte femenina, una transformación hacia la parte “agreste”, furiosa, guerrera. Ese mismo potencial que crea o destruye.

    Pero todo estará bien, es un “accesorio primitivo” que tiende a crecer, a crear armonía. Por ahora, disfruta ese estado de guerra interna, hay furias que no deben ocultarse.

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  2. Curioso ¿no? Ya lo había hecho antes y precisamente era el momento de volver a hacerlo, desprenderme de la autocomplacencia y desgarrarme como el águila real…duele pero cuando te vuelven a crecer las garras, estarás lista para emprender nuevamente el vuelo en busca de otra aventura.

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