Día Veintidós. Principio Básico No. 5.

La familia es el único puerto seguro al que uno puede llegar luego de un día complicado. Los amigos tienen otras funciones.

Yo no sé como le ocurra a otras personas, a mi, me pasa así: luego de un día difícil, mi familia ha sido la única constante, quizá porque yo suelo se una mala amiga; pero ocurre que aún cuando tengo tantas deficiencias como persona, defectos terribles, insalvables para muchos e incomprensibles para otros, mi familia me abre sus brazos sin pensarlo dos veces, ya sé que en la mayor parte de las ocasiones quisieran que cerrara la boca, que no tuviera opiniones tan directas, abiertas y amenazantes y que fuera un poco más conformada con la vida, no obstante, me quieren o, al menos, toleran mi existencia y me dan su apoyo.

Mis amigos en cambio, los que logran persistencia y retan a las posibilidades, llegan más bien a ser mis cómplices, porque mi incapacidad e inmadurez emocional, no me dan para más, a un amigo le puedo ayudar a sentirse mejor, entendiendo su punto de vista, “sentándome”  a su lado, escuchando su punto y ondear su bandera de lucha, incluso aunque no esté de acuerdo, porque me toca ser cómplice en lugar de amiga, los amigos son hermanos elegidos, yo en cambio tengo compañeros y compañeras de viaje, que alimentan mi espíritu y ondean las mismas banderas que yo, por ahora, no puedo ser otra cosa y para mí está bien, porque ese es un proceso personal.

A veces pienso que debí nacer apenas en esta época cuando las relaciones interpersonales se cultivan no sólo a través del contacto físico sino de las redes inalámbricas  y de fibra óptica, ese es mi consuelo, pensar que mi incapacidad por la cercanía física se relaciona más bien con mi espíritu modernista y no con mis deficiencias emocionales, he reencontrado gente con la que poca relación tuve en el pasado y me hace feliz, poder ser la persona con la que se desahoga a través de un teclado, un monitor y un sistema de circuitos internos, todo lo demás, la forma, resulta no tener la menor importancia, si al final, aquel ser humano pudo descargar sus emociones y sentir menos, el rigor del peso.

Es por ello que una de mis lecciones de vida, uno de tantos caballitos de batalla que debo superar en mi vida es mi relación con mi familia y con mis amigos, debo resolver esas relaciones para poder subir de nivel, como si de un videojuego se tratase.

Mi familia, es un puerto seguro, mis amigos, son los compañeros del pequeño batallón que libra luchas diarias en cualquier rincón del mundo.

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2 Comments

  1. Así sucede, la familia está ahí, no importa si uno llega arrastrándose del dolor o por el contrario, con esas ínfulas soberbias de superioridad. Ellos te aman, por que son el pilar que sostiene tu mundo. Los demás seres humanos llamémolos amigos, cómplices, compañeros o símplemente seres que viven paralelos a tí, sólo enriquecen tu diario existir.
    Es ahí donde me pregunto ¿hasta qué punto los demás llegar a ser significativos en nuestra vida?

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  2. Pues, la vida es…así, en lo concreto, pero necesitamos belleza en nuestras vidas, digamos que la familia es nuestra parte concreta y nuestros amigos sin lo tropos…no? son el lenguaje connotativo que nos permite soñar, inventar mundos, escapar…

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