Día uno. Principio Básico No. 1.

Tres cosas son sagradas en la vida: La madre, el trabajo y los hijos. En ese orden…

Para mí, es el primer día del año; los días que pasé en mi casa descansando, fueron el “inter”, ya sea el epílogo de un año laboral que fue tremendamente cargado de estrés o bien, el preámbulo para uno que está por comenzar y que predigo, será muy afortunado para quienes salimos a luchar todos los días por un mundo mejor.

Madre, trabajo e hijos, no porque uno sea más sagrado que él otro sino porque la madre es quien le da a uno la vida y nada puede superar al milagro de la vida.

El trabajo porque es el que nos brinda estabilidad y nos define como personas; es el que nos da el sustento diario y el que nos otorga la posibilidad de dar lo  mejor de nosotros mismos a la sociedad, que nos permite y establece la oportunidad de construir un mundo (nuestro pequeño mundo, no vayamos tan lejos) mejor del que había cuando llegamos;  lo pongo antes que los hijos porque el trabajo es el que nos provee y nos ayuda a darles bienestar.

Los hijos son sagrados porque partieron de nosotros, son nuestra herencia, es la oportunidad no sólo de perpetuarnos sino de hacer mejor las cosas, es la esperanza que triunfa sobre todo pronóstico de fracaso, es la oportunidad de gritarle al mundo que somos buenos y la prueba de ello son los hijos que criamos, educamos, alimentamos, formamos y amamos.

Con esto empiezo mi año, hoy, mi primer día. Furia Dixit.

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4 Comments

  1. Madre…qué palabra tan grande.
    Yo pongo hijos antes que el trabajo, por que sin ellos no habría, a mi parecer, motivo para hacer nada.
    Agregaría Familia: por que a veces aunque carezcas de lo material, la familia te hace lo suficientemente rico. (por supuesto que hay excepciones)

    Trabajo, por que nos permite desarrollarnos como individuos.

    Nota al margen más marginal: Aunque el equilibrio radica en encontrar el punto medio entre el desarrollo afectivo, cognositivo y psicomotriz.

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  2. Cuando se grande yo quiero ser como tú Fab. Digamos que en lo emocional, sí están primero los hijos que el trabajo, pero en lo prágmático yo me pongo a pensar ¿qué sería de mi pastelito de manzana sin el trabajo de su madre?

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